Wednesday, March 28, 2007

Los pájaros: la ley del deseo según Hitchcock



Si bien toda la filmografía del mago del suspense Alfred Hitchcock es fascinante, el período que va desde Vértigo hasta Marnie es sublime, constituye para mí la esencia de su cine. Es el CINE. Contienen todo, es casi un tratado sobre la vida, sobre la realidad y el deseo. Los textos son tan ricos que las lecturas son inagotables, en cada visión aparece algo nuevo: por una parte retrata como nadie la crisis de la sociedad (americana) moderna, crisis de la familia, crisis de valores, morales y religiosos, que ya no sirven para explicar el mundo, una modernidad que produce enfermedades mentales, adicciones o traumas; por otra parte es una alucinante radiografía del deseo, el deseo de fisgonear al otro a través de (una) La ventana indiscreta, film que también podríamos incluir en este grupo de películas, es el deseo de poseer al otro, de devorarlo; y por último también son textos que reflexionan sobre el lenguaje cinematográfico con lo que ejercen una función metacinematográfica sobre sí mismos.

La ventana indiscreta. Sobre la mirada en el cine: un alguién mira y otro alguién es mirado como objeto de deseo. La sosa de Grace Kelly no le pone nada, prefiere la intimidad de sus vecinos.


Psicosis. Pero el ojo es insaciable y debajo de ese voraz deseo de ver, que es también un deseo de poseer, está la pulsión de la muerte, es el encuentro del ojo con lo real del cuerpo.

¿Este plano es precursor del porno? Algunos así lo creen.
La fragmentación del cuerpo como objeto de deseo.


El grito anuncia el fin de las palabras. La imposibilidad de articular lenguaje alguno cuando nos damos de bruces con lo real: el miedo, el terror, el orgasmo, la angustia existencial... ¿cómo explicar lo real con palabras? El mismo sentido de El grito de Münch que recuerda este primerísimo plano de Janet Leigh, que no sea probablemente una cita casual.

Desde La soga sus films son un estudio de la representación de la muerte en el cine, innovando continuamente en la puesta en escena. En Psicosis es la primera vez en la Historia del Cine que un cadáver tiene los ojos abiertos. Los muertos en el cine clásico debían aparecer con los ojos cerrados .

En Los pájaros da un paso más allá y aparece el cadáver sin ojos. Esta escena es precursora del gore: el encuentro del ojo con lo real de la violencia. Hasta los dos únicos géneros nuevos, totalmente genuinos, que surgieron después de los 60, el porno y el gore, tuvieron sus orígenes en el cine de Alfred Hitchcock.

* * * * * * * * *



¿Pero de qué trata Los pájaros? Nada parece explicar el ataque imprevisto de los pájaros. En los créditos iniciales van apareciendo palabras, los nombres del reparto y del equipo, que son literalmente picoteadas y fragmentadas hasta desaparecer por una masa caótica amorfa de manchas negras que asociamos con pájaros por el sonido, además de obviamente el título de la película. Algo tan aparentemente sencillo y tan críptico encierra la metáfora de la película. La fragilidad del lenguaje para explicar lo real. Las palabras no son suficientes para dar(le) sentido.
En la primera secuencia vemos una panorámica de la ciudad de San Francisco, una mujer que cruza una calle a la izquierda (sobre ella vemos un cartel con un imperativo NO LEFT TURN), la silban con deseo desde fuera de campo, ella mira encantada de sentirse deseada y sonríe. Es la primera vez que vemos una masa de pájaros sobrevolando la ciudad.


Melanie Daniels (Tippi Hedren) entra en una tienda de mascotas. En ese lugar es dónde vamos a descubrir qué es lo que se juega en la película, que hasta ahora parece que comienza como una comedia, probablemente romántica. Sir Alfred sale de la tienda con un perrito: él no quiere saber nada de pájaros y sale casi huyendo de allí.
Ella sube directamente las escaleras sin fijarse ni un instante en el piso de abajo. Ella ya sabe lo que quiere. La conversación con la dependienta empieza a darnos algunas claves. Melanie quiere un pájaro que no sea muy polluelo y que hable: justo en ese momento aparece Mitch (Rod Taylor) (nótese la similitud fonética con Hitch, que es como llamaban al maestro), y éste empieza a hablar, bla, bla..., hay miradas de deseo, una posible cita; finalmente se decidirá por unos periquitos (love-birds en inglés), pero para regarlárselos a la hermanita pequeña de Mitch.
Una proposición, un juego que una vez me plantearon: A Melanie y la dependienta se les escapa el pajarito de la jaula e intentan atraparlo. Cerrad los ojos en esa escena, escuchad solamente el audio y descubriréis rápidamente de qué va la película. Una pena que esta escena no esté en el YouTube.


Melanie como Marion en Psicosis son mujeres que van a trasgredir la ley. Marion robará un dinero, Melanie llevará la iniciativa en el juego de la seducción que es/era un rol eminentemente masculino. Melanie es una mujer segura de sí misma y con la capacidad de tomar las riendas de su propio deseo, y ese será su pecado. Tenemos delante una mujer que va en busca de su goce, una mujer moderna contemporánea alejada del estereotipo clásico donde la mujer sólo puede ser madre, hija o esposa. Melanie va a trasgredir la ley del deseo que es masculina. Pero tampoco sé si soy capaz hablar de las madres fálicas y los padres ausentes, que son recurrentes en los análisis freudianos y lacanianos sobre estos textos de Alfred Hitchcock.

Pero cuál es el mensaje en esta película en que una sola mujer parece ser capaz de alterar todo el orden establecido en una pequeña comunidad.
De hecho, el primer ataque será cuando ella misma coja un bote para acercarse a la casa familiar de Mitch. Hay algunos ejemplos más que parecen confirmar esta teoría.




















Incluso durante el transcurso de la película será culpada de ello.



¿Por qué están haciendo esto? ¿Por qué lo hacen?
Dicen que empezó todo al llegar usted aquí.
¿Quién es usted? ¿Qué es usted? ¿De dónde viene?
Creo que es usted la causa de todo esto. Es usted infernal. Perversa.


Pero nada puede explicar lo que está ocurriendo: es un castigo del misógino Hitchcock por ser una mujer emancipada y no sujeta a las convenciones, o por el contrario es un discurso feminista en el que la mujer toma las riendas de su propio deseo (hasta las últimas consecuencias). Al final, el hombre -el que debería tomar las riendas de la situación según manda la tradición-, sólo es capaz de ordenar a la mujer callar, ssshhh... ninguna palabra del hombre ante lo real. No hay héroe como en el relato clásico. En una escena simétrica a la del incio en la pajarería ella asciende otra vez unas escaleras, por última vez; asustada pero empujada por su deseo abre la última puerta, y con una linterna alumbra primero un agujero en el tejado, después unos pájaros que están sobre una cama de matrimonio. Antes de empezar su ascenso intenta que Mitch le acompañe, pero éste se ha quedado dormido, así que tendrá que subir sola las escaleras hasta ese tálamo que hay en la parte superior. No hay un hombre que sea capaz de acompañar a la mujer en ese viaje hacia su propio goce.


La simetría con la escena de la pajarería continúa, pero en vez de comedia ahora es de una violencia extrema. El audio hubiera podido ser muy similar si no fuera por el ruido de los pájaros: ella no deja de gritar, ...mitch, mitch, más no, ...no, más no. (O algo así, jeje...). Finalmente llega Mitch, pero tarde, cuando ya está instalada en la locura (o en la verdad, vete tú a saber). Me gusta más esta teoría en la que el Maestro Hitch parece que nos da una clase sobre el deseo y los límites del placer y el dolor, o acaso la historia de un orgasmo femenino...


La película no acaba con el clásico The End. No tiene fin. Toda la pantalla es ocupada por pájaros, como una gran abstracción, que nos recuerdan los créditos iniciales. Se suele decir que con Los pájaros se inicia el cine posmoderno: no hay clausura del relato, se rompe el raccord en la escena del cadáver sin ojos...
La idea original del guión era que el Golden Gate, el simbólico puente de San Francisco, estuviera ocupado todo por pájaros, pero hubiera cambiado el sentido del film que tiene el hecho de que ocurra en esta bahía -y algún conato más en pueblos limítrofes según oímos por la radio- y sólo cuando llega a este lugar esta mujer. Ese otro final hubiera tenido un mensaje más apocalíptico. Aunque tampoco deberíamos renunciar a él.

25 comments:

cristina said...

Nunca me canso de ver las películas de Hitchock. Y tampoco me canso de leer sobre él y su cine. Lo que tú escribes, como siempre, genial.
Un beso

Love doctor said...

De Vértigo a Marnie, qué interesante. El otro día pude volver a ver La soga. En México, Roberto Gabaldón dirigió Tribunal de Justicia, un thriller policiaco en torno a un juicio, filmado en plano secuencia de acuerdo a la longitud de los rollos. Precursora, la historia del cine mexicano, oooooooh.

Miguel Cane said...

Querido Senses:

Totalmente de acuerdo con tu (por otra parte) espléndido texto.

ESE es el Hitchcock que aprendí a a amar con furor enloquecido, en mi tierna e irrecuperable y al que volví tanto en mi pálida y temblorosa (así me refiero a mi infancia y juventud).

Vertigo, Con la muerte en los talones, Psycho, Los Pájaros y Marnie, (aunque ésta última no tanto)conforman una especie de pentalogía que ejemplifica lo mejor de un auteur. Hay brillantes excepciones en su carrera anterior: Rebecca, Encadenados, Spellbound, Sombra de una duda y una notable pieza final: Frenesí.

Qué sorpresa compartir esta pequeña pasión. Y qué magnífica apreciación de un clásico que aún hoy me causa pánico y ansiedad.

Un abrazo.

Sergio Vogel des Feuers said...

Bueno, después de leer todo el texto -sí, lo leí completo, yeah!!-, tendré que ver las pelis de Hitchcock. Nunca he visto una completa.

Aquí de regreso. Gracias por pasar por el mío bló!

Sergio.

Alfredo said...

Grandioso Hitchcock, soberbia entrada. Los pájaros es una de mis favoritas, la vi siendo un crío y desde entonces hasta los gorriones me producen desasosiego. ¿Debo hacérmelo mirar?

Caronte said...

SUBLIME.

me ha encantado el análisis y las "curiosidades" del post de abajo, sobre lo de la escena precursora del gore...ese mismo año, 1963, herschel gordon lewis, que nos regalaría mierdas tan curiosas como "the gore gore girls", hizo "blood feast", que es considerada mayoritariamente como el inicio del gore, junto a "2000 maniacs", un año después, no se si se estrenó antes la peli de lewis o la de tito alfred, aunq dudo mucho q éste último tuviera conocimiento de la existencia de herschell, de todas formas una escena cojonuda.

1 abrazo.

Senses & Nonsenses said...

Adoro Marnie. Evidentemente después de Los pájaros cualquier cosa parecerá menor. Pero existen las obras maestras y luego están Psicopsis y Los pájaros que son algo más que meras obras maestras.
Me encanta que hayas recordado Rebeca y Frenesí, su última gran película.

alfredo, si los pájaros te producen desasosiego y te hacen recordar háztelo mirar, jajaja. o vuelve a ver la película: seguro que (en cierta forma) habla de ti.

gracias a caronte por el dato de la primera película gore. es curioso que sea del mismo año.
con la prisas se me olvidó enlazar a un post que hizo caronte sobre la escena de la ducha de psicopsis, y que fue el motivo del origen de este post.
http://barcadecaronte.blogspot.com/2007/03/52-planos-una-semana-de-rodaje.html

gracias a todos por vuestras palabras.
y sí, ya sé que me ha quedado un poco largo, no he podido evitarlo.
...si al final sólo he contado cuatro cositas, jajaja

abrazos.

Senses & Nonsenses said...

la dirección completa, bien puesta:
http://barcadecaronte.blogspot.com/2007/03/
52-planos-una-semana-de-rodaje.html

Caronte said...

GRACIAS!!

Martín said...

Creo que escribiste mal un par de veces la palabra "psicosis", añandiéndole una "P" que no iba. No te enojes, pero deberías corregirlo.
Un excelente texto.
Saludos

Vulcano Lover said...

Ufff, vaya texto... Grandioso Hitchcook, me encanta, siempre me entusiasmó, desde muy pequeño (afortunadamente en mi familia siempre le han venerado, lo que me permitió conocer desde siempre toda su fimografía) Y sin embargo, sin que su cine me haya dejado de gustar un ápice, sí que me he vuelto mucho más crítico con él... Me temo que en el análisis (demasiado simbólico quizá) que haces, Hitchcook no era más que un tremendo misógino, y en sus películas cada vez encuentro más aciertos técnicos, pero menos hallazgos de vanguardia "moral"... En el fondo, en su cine, la frontera entre crítica de la moral y acidez cómica al describirla, es muy muy delgada. Y muchas veces me temo que nuestro querido Sir es mucho más conservador (en mente) de lo que pretendemos otorgarle. Afortunadamente, su lucidez a la hora de hacer cine le brindaba el poder saltar muchas de sus propias barreras de forma magistral... En realidad esa mujer moderna, emancipada y dueña de ejercer su deseo no termina de quedar claro si queda realzada, masacrada, criticada, ridiculizada o puesta en cuestión... No sé, no lo termino de tener claro, Quizá sería para hablarlo un día, pero con un café o unas cañas por delante, no???
En cualquier caso, las películas de Hitchcook siguen ejerciendo esa extraña fascinación de lo inquietante (Los pájaros, psicosis), el galmour (ala ventana indiscreta, vértigo)la acidez del diálogo(con la muerte en los talones) y ese reflejo de nuestro propio lado oscuro (cualquiera de ellas)... En los pájaros creo que sobre todas ellas sobresale el elemento inquietante, que nos pone delante de la pantalla esa fuerza oscura e invisible que la vida lleva consigo. La consciencia de saber que no podemos controlar la vida y que lo inesperado, en forma de destrucción, de dolor, de sufrimiento, de miedo, puede estar esperándonos en cualquier esquina. Es el pánico (en realidad) ante nosotros mismos... como en aquella película de Beckett que pusiste una vez (y que casualmente ayer sacamos en la conversación un grupo de amigos, hablando un poco sobre el temor del conocimiento propio... al hilo del debate que nos surjió después de ir a ver "la cabra" al teatro (por cierto, que la recomienso fervientemente). Sí, a mí me queda sobre todo ese tratamiento del miedo irracional, de la irracionalidad de su origen, de la incapacidad de controlarlo... Por eso el mejor final que podía tener era ese (todo un final maestro, por cierto): no tenerlo, dejando constancia de la verdadera naturaleza del miedo, inescrutable, indefinible... nos quedamos con esa semilla de lo inquietante dentro de nosotros, creciendo despacio... sin ser (posiblemente) capaces de ver en ella el espejo de tantos y tantos temores que nos pueblan...



EN fin, pues queda para una futura tertulia en persona... Ok?

BEsos.

(por cierto, que mi favorita es Vértigo...)

J. H. said...

Esta película de pequeño me daba pánico!

Óscar said...

Estos pájaros y su mirada más desarrollada que la del ser humano abren posibilidades que nuestra mirada torpe no es capaz de ver. A veces pienso que Hitchcock mismo creía ser un pájaro.

Mario said...

Siempre me ha parecido que, de alguna manera, Hitchcock y Buñuel están muy cercanos en la forma de usar las historias lineales como pretexto para contar otra cosa. Y que particularmente ambos se interesan por hacer esa breve historia del orgasmo femenino. Igual puedes escuchar la escena de la posesión de las mujeres en "Nazarín", sin imágenes, y te das cuen de qué va en realidad el discurso... Mi favorita es "Vértigo", ese tratado impúdico sobre el fetichismo y la obsesión por transformar al ser amado en algo que es pálidamente: el (oscuro) objeto del deseo... Volveré a ver "Los pájaros" con esta mirada que propones... Un abrazo, querido Senses

Zelig said...

Excelente texto querido Nosenses. A mí Hitchcock me encanta, debería ser objeto de estudio en las escuelas porque es, probablemente,el mejor director con el que aprender lenguaje cinematográfico.

Lo que me maravilla, entre otras muchas cosas, de Hitchcock es que pese a no firmar nunca un guión todas sus películas tienen su sello propio. Uno puede reconocerlas, incluso sin saber si son de él o no, eso se llama "cine de autor".

Aunque supongo que ya lo conocerá le recomiendo encarecidamente la lectura de "El cine según Hitchcock", en tiempos lo revisaba a menudo.

PD: Por cierto, un consejo, si los pájaros son un símbolo terrible en Hitchcock, fíjese también en las flores...

pe-jota said...

Alucinante ya alucinado !!!!!

Senses & Nonsenses said...

sí, óscar, alfred hitchcock era un pájaro de mucho cuidao...

vulcano, yo tb tuve una época en que me cuestionaba el mensaje moral de hitchcock (las referencias a su misoginia son constantes), ...me preguntaba si su fiel esposa durante 40 años sería una mujer dominante y castradora o acaso una mujer sumisa al maestro. algo tenía que haber viendo como trata a las actrices y sus personajes en las pelis. pienso que probablemente debía ser más conservador en su vida que lo que es su cine, que a mí me parece hoy moralmente ambiguo, y por ello ¡muy vanguardista! (en concreto, este grupo de películas). estoy de acuerdo contigo en lo de los hallazgos técnicos, pero su fama no es precisamente esa: se le ha criticado siempre el uso descarado de transparencias ...que creo que lo que pretenden es subrayar que lo importante es el paisaje interior de los personajes.

osea que...
vale, igual es excesivamente simbólico, puede ser, (te juro que he intentado no pasarme), porque existen análisis del film mucho más ...no sé como llamarlos, orientados hacia el psicoanálisis que alucinarías.
también me encanta Vértigo, sin embargo la primera vez que la vi me aburrrió. la primera vez que vi Los pájaros, o Psicosis sin "P", sólo tuve miedo, pánico, pero ahora cada vez que me enfrento a cualquiera de ellas (que son mis favoritas) sólo puede ver un tratado, una radiografía alucinante sobre el deseo. lo inquietante, el miedo, el caos/confusión... también, pero me extraña que pongas pegas a este análisis en plan "más vale pájaro en mano, que ciento volando", jeje... ;)
yo veo símbolos fálicos y agujeros por todos lados, jajaja

mario, volveré a ver Nazarín, no sabía lo que cuentas. Susana, demonio y carne también se puede ver en ese sentido. Qué bien! Buñuel! otra conexión.
Y, ahora he recordado El manantial de King Vidor, otro intento de representar el orgasmo femenino: Gary Cooper es un arquitecto que quiere construir rascacielos muy muy altos.
además del final que no desvelaré, hay una escena de la chica soñando con gary cooper y su taladradora que no deja lugar a dudas de qué habla la película.

zelig, me imagino que te refieres al libro de Francois Truffaut, que sí, es magnífico.

Un abrazo, y gracias a todos por el cine-forum.

ekiots said...

Los pájaros es una peli que desde la primera vez que la vi siempre me ha acojonao ya la vez enganchao... y con la escena final siempre me he imaginado un mundo devastado donde el hombre ha desaparecido y solo han que dado los pájaros... es realmente desazonadora.
aunque de hitchcock siempre me gusta recordar "Con la muerte en los talones" entre otras cosas porque soy un fan empedernido de Cary Grant.

JLO said...

escribi en el post de caronte y aqui digo lo mismo: no vi ninguna entera de alfred, pero veo con la pasion q escriben asi q me voy a tener q poner a ver alguna...

creo q voy a empezar por la ventana indiscreta, de los pajaros vi un fragmento en tv... saludos...

Carlitos Sublime said...

Ya te lo dije en otra ocasión, creo: leerte es aprender. Guardo la visión de Los pájaros como uno de esos recuerdos terroríficos de la infancia, en un día cualquiera de la semana después de hacer los deberes del cole. A mí me impresionó, y me acojonó. Hitchcock siempre me ha desbordado con sus películas, es como de otra dimensión.

No sé si darte la enhorabuena, por lo que has escrito, o las gracias por compartirlo conmigo ;-)

Un beso, y buen finde.

Carlitos

Mariluz Barrera González said...

QUERIDO SENS:

Es realmente curioso para mi en estos momentos entrar y encontrarme un post sobre los pájaros y el significado que le das a la película de Hitchock; pues hace unos días le comentaba a josé que de pronto me han dado ganas de tener pájaros en la casa, una jaula llena de algunos que son mis favoritos, tal vez así me he sentido en mucho tiempo,como un pájaro que no sabe volar, con alas que se me hacen dificiles de usar.

La mujer de la película tenía grandes alas, pero creo que ni ella ni el pueblo estaban preparadas para tan gran vuelo.

BESOS.

iñaki bi_arte said...

Impresionante este analisis. me ha dejado con la boca abierta (y casi se me mete un pájaro, jeje).
por cierto, ¿que opinas de ese libro que escribió izaguirre acerca de la homosexualidad del maestro Hitchcock?

Eduardo El Terrible said...

Hace algunos meses en San Francisco, comiendo calamares, un par de gaviotas se plantó en mi cabeza, enterrando las garras, y picoteando mis calamares, no pude evitar entrar en pánico, al parecer esta película se me quedo, sí, clavada, desde entonces mato palomas a rocazos.

Saludos

Senses & Nonsenses said...

tengo referencias del libro por el carácter mediático de boris, pero no lo he leído.

me imagino, supongo, espero, que no diga que Hitchcock era homosexual, porque no lo era. yo creo que el libro hace referencia a subtextos más o menos gays en sus películas. el más conocido es el ama de llaves de Rebeca, también se dice de Extraños en un tren.
pero con todo lo que me gusta encontrar ejemplos de este tipo, Hitchcock nunca me ha llamado la atención en ese sentido, no he visto esa intencionalidad. aunque su cine está lleno de madres dominantes y posesivas. será por eso?

Besos a todos.

Capri c'est fini said...

Con casi de dos años de retraso (cosas que ocurren cuando no conoces a una persona) tengo que quitarme el sombrero ante este post, un análisis minucioso y reflexivo (poco común ambos adjetivos en el mundo blog) de un película que marcó un antes y un después en la historia del cine. Además coincido contigo en las novedades trasgresoras del cine de Hitchcock, que pueden parecer banales a los ojos actuales, pero supusieron toda una revolución con respecto del registro clásico del cine. Que había una clara influencia psicoanalítica pues queda patente, pero ¿cuál era la intención de Hitchcock con esas referencias? Es lo que me queda menos claro. Quizá llegar al subconsciente del espectador, quizá asombrar ahondando en el alma humana, quizá le gustaba Freud y sus teorías...

Un fuerte abrazo.