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Tuesday, June 11, 2013

Elías Querejeta: El Productor

(Hernani, 27.oct.1934 - Madrid, 9.jun.2013)

Elías Querejeta ha fallecido justo dos días después del estreno de 15 años y un día, la última película de su hija Gracia dedicada a su memoria. Alguien irreemplazable en nuestra maltrecha cinematografía, que se ganó a pulso el calificativo de «El Productor», llegando en su caso a la categoría de Autor, porque no era habitual encontrar un productor que mimara tanto sus criaturas, participando en el guión de muchas de ellas, supervisando el montaje. Entre sus más de 50 producciones encontramos algunas de las películas más importantes de la Historia del cine español.


1.— La caza (Carlos Saura, 1966)


Con Saura formó una especie de matrimonio con muchos hijos exitosos. 13 películas juntos, y preparaban 33 días, que hace referencia al tiempo que tardó Picasso en pintar el “Guernica”, con Antonio Banderas y Gwyneth Paltrow. Entre ellas, Peppermint frappé, Ana y los lobos, La prima Angélica, Mamá cumple cien años, o Deprisa, deprisa, Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín. Y sobre todo, Cría cuervos.

2.— Cría Cuervos (Carlos Saura, 1976)



3.— El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973)

En 1969 dio su primera oportunidad a Víctor Erice en el film colectivo Los desafíos, junto a Claudio Guerín y José Luis Egea, a quienes consideraba los alumnos más brillantes de la Escuela de Cinematografía. Juntos hacen dos de las películas más bellas del cine español: El espíritu de la colmena, Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián; y El Sur, que Querejeta da por terminada, harto de Erice, antes de empezar a rodar la segunda parte que transcurría en el Sur. Si en El espíritu deslumbraba la increíble mirada de Ana Torrent, El Sur supone el debut de Icíar Bollaín como actriz.

4.— El Sur (Víctor Erice, 1983)



5.— El desencanto (Jaime Chávarri, 1976)

Elías Querejeta apostó siempre por nuevos realizadores: Jorge Grau, Noche de verano; Ricardo Franco, Pascual Duarte; Emilio Martínez Lázaro, Las palabras de Max. Francisco Regueiro, Antton Eceiza, o Jaime Chávarri, con el que hizo la muy especial El desencanto, que contaba la decadencia de la familia Panero en los estertores del tardofranquismo.



6.— Tasio (Montxo Armendáriz, 1984)

Con Montxo Armendáriz, otro de los que declaran haberse podido dedicar al cine gracias a él, ha realizado cuatro películas: la sorprendente Tasio, sobre un carbonero navarro; 27 horas, con una jovencísima Maribel Verdú; Las cartas de Alou, Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián; y, la adaptación de la novela de José Ángel Mañas, Historias del Kronen.



7.— Familia (Fernando León de Aranoa, 1997)


Más recientes son los casos de Fernando León, que ganó el Goya al mejor director novel por Familia, otra producción Querejeta. Justo después llegó Barrio. Y Los lunes al sol, con el que se llevó el Goya a la mejor película como productor.

Por último, ha producido todas las películas de su hija, Gracia Querejeta, excepto la que acaba de estrenarse, que se la dedica a él: desde su ópera prima, Una estación de paso, hasta la multipremiada Siete mesas de billar francés. Pero mis favoritas de ella son: Héctor, grande Adriana Ozores, y El último viaje de Robert Rylands, rodada en inglés y basada libremente en Todas las almas de Javier Marías, a quien no gustó nada la adaptación de su novela.


Wednesday, April 01, 2009

Las bicicletas son para el verano



-Y mamá...
que estaba tan contenta porque había llegado la Paz.


-Es que no ha llegado la Paz, Luis. Ha llegado la Victoria.




-La escena de las lentejas-
Interior - día - comedor

LUIS: Oye, Dolores,
¿por qué no planteamos eso que me has dicho?

DOLORES: No sé, Luis, no sé, me da vergüenza.
LUIS: Pues no te la ha dado decírmelo a mí.
DOLORES: Veréis, hijos, ahora que no está tu marido, hija, y perdóname Manolita, pero... supongo que habréis notado que cada día traigo menos comida a la mesa.

LUISITO: Sí, ayer habían muy pocas lentejas,
pero no me extraña, cada vez hay menos comida.

LUIS: Pero la ración que dan con la cartilla es siempre la misma, ¿no? Tu madre pone siempre en la cacerola la misma cantidad, y sin embargo, como tú acabas de decir, en la sopera cada vez hay menos.
MANOLITA: ¿Qué quieres decir con eso mamá?
¿Qué quieres decir con eso de que mi marido no está?

DOLORES: Pues que como su madre entra y sale constantemente de esta casa, y la pobre mujer está como todos muerta de hambre, yo no sé si, de vez en cuando, no... mete la cuchara en la cacerola.
MANOLITA: ¡Mamá!
DOLORES: El hambre, hija, el hambre.
La verdad es que las lentejas desaparecen.

LUIS: Bueno, decid la verdad, ¿eh?, lo que creáis, pero sin miedo alguno, porque a mí no me importa nada soltarle a la pelma cuatro frescas, porque ya está bien de que encima la sentemos todos los días a nuestra mesa...
MANOLITA: Aporta lo de su cartilla.
DOLORES: ¡Faltaría más!
LUIS: Muy bien, aporta lo de su cartilla, y nosotros tenemos lo de nuestras cartillas, más el suministro que nos dan a Luisito y a mí en la oficina, y tú además comes todos los días con los vales que te dan en el teatro.
Y si encima viene a meter la cuchara en la cacerola...

LUISITO: Mamá, yo, uno o dos días, al pasar por la cocina, tenía tanta hambre... que lo que tú ponías en la mesa... yo cogía una cucharada y... pero una cucharadita muy pequeña, uno o dos días nada más, una cucharadita muy muy pequeña...
DOLORES: No, hijo, no, una cucharadita no puede notarse.
No, Luisito.

LUIS: Pero tú, al probar las lentejas cuando las estás haciendo también te tomas una cucharada, ¿no?
DOLORES: ¿Y eso qué tiene que ver? ¡Tengo que probarlas!
Lo hago con una cucharita de las de café.

LUIS: Claro, como ésas ya no valen para nada...
DOLORES: Manolita, ¿Hija, qué te pasa?
MANOLITA: Soy yo, soy yo, no le echéis la culpa a esa infeliz. Todos los días, antes de irme a comer, paso por la cocina, y me tomo una o dos cucharadas. Pero sólo una o dos. No pensé que pudiera notarse. Pero no lo hago por mí, os lo juro.
Lo hago por el niño... Estoy seca, mamá, estoy secaaa...

DOLORES: Hija mía...
MANOLITA: El otro día le robé el pan al que comía a mi lado y era un compañero, mamá, un compañero.
Menuda bronca se armó entre el camarero y él.

DOLORES: Hija, hija...
LUIS: Bueno, mea culpa, eh, mea culpa, mea culpa. Yo, como soy el ser más inteligente de esta casa, prerrogativa de mi sexo y de mi edad, hace tiempo que comprendí que una cucharada de lentejas entre seis platos no podría perjudicar a nadie. Así que desde hace un mes aproximadamente, sea lo que sea lo que haya en el puchero, lentejas, garbanzos mondos y lirondos, arroz con chirlas, o agua con sospechas de bacalao, yo, con la excusa de ir a hacer mis necesidades, me meto en la cocina, invisible y fugaz como Arsenio Lupín. Y me tomo una cucharada...
DOLORES: Os dais cuenta, ¡tres cucharadas!
LUIS: Claro, y la tuya cuatro, Dolores,
y dos de Julio y su madre, seis.

MANOLITA: ¿Julio y su madre?
LUIS: Claro, son tontos pero el hambre aguza el ingenio. Contabiliza, contabiliza. Siete cucharadas, porque Manolita también se toma la del niño.
DOLORES : ¡Siete cucharadas!
Pero si es todo lo que pongo en la tacilla. Si no dan para más.

LUIS: Pero no lloréis por favor. Pero no lloréis, pero qué más da, pero si no pasa nada, si ya lo dice la radio, no pasa nada.
Pero qué más da que nos tomemos las lentejas en la cocina o que nos las tomemos en el comedor. Nosotros somos los mismos. Las cucharadas son siempre las mismas.

MANOLITA: Qué vergüenza, papá, ¡qué vergüenza!
LUIS: No, Manolita, no, qué vergüenza, no. ...¡Qué hambre!
DOLORES: ¡Que llegue la paz, que llegue la paz!
Si no, vamos a comernos unos a otros...

LUIS: Si las potencias democráticas hubieran ayudado, hace dos años que esto estaría liquidado.
DOLORES: Si los revolucionarios no hubieran hecho tantas barbaridades al principio.
LUIS: Sí, coño, ¿pero quién tenía razón?
DOLORES: ¡No lo sé! No lo sé...
LUIS: ¡Yo sí que lo sé!
DOLORES: Tú que nunca has tenido ideas políticas, y ahora... que está todo perdido...
LUIS: ¡Sí que las tenía! Sí que las tenía, pero me tomé una tregua, hasta que éste creciera. Yo quería ser Máximo Gorki.
adaptación obra de Fernando Fernán-Gómez


1 de abril de 1939.
Sabe Dios cuándo habrá otro verano...

40 años de franquismo. 30 años de una "libertad sin ira", y silencio, porque desde donde veníamos cualquier cosa nos parecía infinitamente mejor. Todo nos venía bien. Pero ahora, los mismos de antes, los mismos de siempre (con Rouco Varela a la cabeza), nos piden que olvidemos, ...que continuemos en silencio sin poder desenterrar a los muertos, a nuestros muertos.
"Nadie puede devolverles la vida,
pero podemos evitar que los vuelvan a matar
...con el olvido"

Wednesday, June 18, 2008

Leopoldo María Panero

Al amanecer los niños montaron en sus triciclos, y nunca regresaron.
El rapto de Lindberg

Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano...
Poemas del manicomio de Mondragón


El loco yerra, pero no miente.
Además, tiene la perniciosa manía de decir la verdad,
y le darán la razón, pero no todos...

Ay, Dios mío, qué solos se quedan los muertos.
Ay, Dios mío, qué solos se quedan los locos.
Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero, el último poeta maldito, cumple esta semana 60 años. Los últimos veinte años encerrado en manicomios. El poeta de la locura y la muerte, el poeta de la razón de la sinrazón, el poeta de la verdad. ¿Un loco, o una mente privilegiada como pocas? Quería dedicarle al menos este pequeño y rápido homenaje.

Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.
Dedicatoria (Last River Together)


El desencanto. (Jaime Chávarri, 1976)


Leopoldo puede ser todo o nada.

El desencanto.- película completa.
Después de tantos años (Ricardo Franco, 1994).- L.M. Panero, A solas.
Dos películas fundamentales de la historia del cine español, esenciales para entender los secretos más ocultos de la familia Panero: la fiel esposa, Felicidad Blanc, mujer castrada y madre castradora, y los tres díscolos hijos, diseccionan sin piedad al cabeza de familia, Leopoldo Panero, más conocido como el "poeta del franquismo". En la segunda película, una vez que ha muerto la madre, vemos como el paso del tiempo ha afectado a cada uno en sus vidas.

* España es la que está loca, no yo: entrevista en El País, 2005.
* Leopoldo María Panero, el último tabú español.
Blog de Santiago Bonhome.