
(9.dic.1895 – 12.nov.1989)
Si celebrábamos la caída del Muro de Berlín, metáfora del fin del comunismo como sistema, me gustaría recordar hoy a Dolores Ibárruri Gómez, la persona que precisamente encarnó y más creyó, en este país, en la utopía comunista. Dolores, más conocida como La Pasionaria desde que lo utilizara como pseudónimo para un artículo en el diario El Minero Vizcaíno, fue primero un símbolo de la lucha obrera, después de la lucha contra el fascismo, e icono del feminismo: creó la Unión de Mujeres Antifascistas: «las mujeres, sean de la condición que sean, son seres libres para elegir su destino». Tan sólo tres días después de la caída del Muro moría en Madrid, probablemente -si me permitís la ironía- incapaz de superar la impresión que debieron producirle las imágenes...
Dolores nació en una familia obrera de la cuenca minera vizcaína, que no evitó sin embargo que estuviera a punto de entrar en un convento, pero era tanta su devoción religiosa como sus ganas de aprender y enseñar, algo que era un privilegio para las mujeres de su época. A los 15 años -contaba- quiso leer a Marx y Engels, pero le dijeron que no iban a serle de gran utilidad, era muy joven, y además, era mujer. A pesar de haber iniciado estudios de magisterio, su origen obrero hizo que tuviera que abandonarlos y ponerse a trabajar, primero como costurera, y más tarde como sirvienta. Y aunque parecía abocada al único tipo de vida al que podía aspirar por su condición femenina, se rebelaría desde dentro contra el papel que querían asignarle.

«Madre, ¿qué es casar?
Hija, hilar, parir y llorar».
Hija, hilar, parir y llorar».
«Mi misión en la vida estaba cumplida. No podía ni debía aspirar a más. El fin de la mujer, la única salida, su única aspiración, era el matrimonio, y la continuación de la vida triste, gris, penosa, esclava de nuestras madres, sin más ocupación que parir y criar».
Dolores Ibárruri
Con 20 años, y siguiendo la tradición familiar, se convierte en la mujer de un minero, Julián Ruiz, que es quien le inculca sus ideas socialistas. En diez años de matrimonio tuvo seis hijos, pero cuatro de ellos murieron al poco tiempo de nacer, y, al mismo tiempo que pedía en el mercado cajas de madera para poder enterrarlos, iniciaba junto a su marido su lucha a favor de la clase obrera. Primero, desde las Juventudes Socialistas, y tras una escisión, en 1920 participa en la fundación del Partido Comunista Español, que se integraría posteriormente en el PCE.

«¡No pasarán!»
Desde los primeros años ocupa puestos de responsabilidad en el Partido, detenida y encarcelada en numerosas ocasiones por ello. Se traslada a Madrid y se presenta a las elecciones de 1931 sin éxito. Participa en los sucesos revolucionarios de Asturias, y huye a París para evitar ir de nuevo a prisión. En las elecciones de 1936, tras la victoria del Frente Popular, fue elegida diputada de las Cortes por Asturias. Es al estallar la Guerra Civil cuando la figura de La Pasionaria se convierte en símbolo de la Resistencia contra el levantamiento militar y fascista, en la revolucionaria comprometida con la República, la legalidad vigente. Algunas de las frases que pronunció siguen recordándose: como el «¡Más vale morir de pie que vivir de rodillas!», y el «¡No pasarán!».Tras caer Madrid, se traslada a la URSS con sus hijos Amaia y Rubén, que fallece en 1942 en la batalla de Stalingrado. El mismo año fue elegida Secretaria General de PCE, puesto en el que estaría hasta 1960, cuando la sustituye Santiago Carrillo, y a ella le nombran Presidenta del Partido. Aunque siempre, y los de siempre, critican su acercamiento a posiciones estalinistas, los dirigentes del PCE fueron alejándose progresivamente de las doctrinas de la URSS a partir de la década de los 60, hasta su firme condena de la invasión por parte del ejército rojo de Checoslovaquia. En 1977 regresa a España, y con 82 años es elegida diputada, otra vez por Asturias, en las primeras elecciones democráticas tras 40 años de dictadura.
Murió en Madrid, un día como hoy, hace 20 años.
Pasionaria pasó por la vida erguida, presa o dirigente, orgullosa y celosa de sus ideales. El pueblo de Madrid y ciudadanos de toda España acudieron en masa a su entierro. (...)En las primeras elecciones democráticas de 1977, Dolores Ibarruri y Rafael Alberti fueron elegidos diputados. Ocuparon sus puestos en la mesa del Congreso, como vicepresidentes de edad. Dolores con el pelo canoso, el moño y el luto riguroso. Rafael Alberti -el poeta comunista con la gorra de marinero y las floreadas camisas hawaianas- con su melena de plata, su traje cruzado con solapas gigantescas y la corbata de vistosos dibujos estampados. Dolores y Rafael se habían ido hacia el exilio con el puño cerrado y volvieron con la mano abierta.
Ana Belén - Pasionaria
Declaraciones de Pasionaria sobre las Brigadas Internacionales. Fragmentos de La Vieja Memoria, de Jaime Camino.
Pasionaria. El Correo Digital.













































