El post anterior sobre la historia de Joe Orton y Kenneth Halliwell me han hecho recordar otro trágico final similar que conmocionó a New York en 1996. Uno de los capítulos más siniestros del movimiento que se conoce hoy como clubbing.
Michael Alig era un joven solitario y tímido de un pueblecito de Indiana que era objeto de burla por parte de los estudiantes e ignorado por las chicas por ser distinto. Al graduarse se fue a Nueva York y allí se encuentra con James St. James, un conocedor de la escena underground neoyorkina que le introdujo en los clubs de moda de la ciudad. La popularidad de Michael fue creciendo y su afán de protagonismo le convirtió en alguién fundamental de la noche neoyorkina. Tanto, que eclipsó a James, que pasó a convertirse de mentor a objeto de sus burlas. Clubs de mala muerte como el Limelight, que antes había sido una iglesia, le daban carta blanca para organizar sus locas fiestas orgiásticas, con disfraces, maquillaje y abundantes sustancias, lo que convertía inmediatamente al local en un sitio de moda. Michael Alig y sus amigos eran capaces de montar una fiesta ilegal en una estación de metro, en un camión, o en una hamburguesería.
La fama de los Club Kids fue en aumento: les llamaban para organizar todo tipo de fiestas, empezaron a aparecer en las noticias y en talk-shows de TV, como en el de Joan Rivers; Michael, DJ Keoki, su novio, y su amigo James cogían aviones privados para pinchar en Clubs de ambas costas de los Estados Unidos. Todo el mundo quería asistir a sus fiestas. Todos le adoraban. Le llamaban para promocionar discotecas, sus fiestas Blood Feast eran solicitadísimas. Pero del mismo modo que su fama creció rápidamente su caída fue fulminante, los 15 minutos de gloria del famoso Andy Warhol hechos realidad.
El español Manuel Toledano que en esa época estudiaba cinematografía en Nueva York y asiduo a este tipo de clubs contó con los Club Kids para una inclasificable película producida por el serio de Elías Querejeta, Cuernos de espuma, que el único interés que tiene es que anticipaba premonitoriamente el final de Michael Alig y sus amigos: a los pocos meses de realizar la película y antes de su estreno los nombres de los Club Kids se hicieron mundialmente famosos por el asesinato del colombiano Ángel Meléndez, un camello que proveía de todo tipo de sustancias al grupo. Ángel llevaba plataformas, sombrero de marinero, gafas de aviador y unas enormes alas; fue una creación de Michael aunque nunca le gustó porque creyó que era un advenedizo que sólo quería unirse al club. Michael se había convertido en adicto a la heroína y Angel fue a reclamarle una deuda por drogas que alcanzaba ya varios miles de dólares. Michael Alig empezó a estrangularle, Ángel empezó a golpearle contra una pared, y entonces Robert "Freeze" Rich, compañero de piso de Michael, y otro miembro de los Club Kids, golpeó varias veces la cabeza de Ángel con un martillo.
Michael Alig era un joven solitario y tímido de un pueblecito de Indiana que era objeto de burla por parte de los estudiantes e ignorado por las chicas por ser distinto. Al graduarse se fue a Nueva York y allí se encuentra con James St. James, un conocedor de la escena underground neoyorkina que le introdujo en los clubs de moda de la ciudad. La popularidad de Michael fue creciendo y su afán de protagonismo le convirtió en alguién fundamental de la noche neoyorkina. Tanto, que eclipsó a James, que pasó a convertirse de mentor a objeto de sus burlas. Clubs de mala muerte como el Limelight, que antes había sido una iglesia, le daban carta blanca para organizar sus locas fiestas orgiásticas, con disfraces, maquillaje y abundantes sustancias, lo que convertía inmediatamente al local en un sitio de moda. Michael Alig y sus amigos eran capaces de montar una fiesta ilegal en una estación de metro, en un camión, o en una hamburguesería.
La fama de los Club Kids fue en aumento: les llamaban para organizar todo tipo de fiestas, empezaron a aparecer en las noticias y en talk-shows de TV, como en el de Joan Rivers; Michael, DJ Keoki, su novio, y su amigo James cogían aviones privados para pinchar en Clubs de ambas costas de los Estados Unidos. Todo el mundo quería asistir a sus fiestas. Todos le adoraban. Le llamaban para promocionar discotecas, sus fiestas Blood Feast eran solicitadísimas. Pero del mismo modo que su fama creció rápidamente su caída fue fulminante, los 15 minutos de gloria del famoso Andy Warhol hechos realidad.
El español Manuel Toledano que en esa época estudiaba cinematografía en Nueva York y asiduo a este tipo de clubs contó con los Club Kids para una inclasificable película producida por el serio de Elías Querejeta, Cuernos de espuma, que el único interés que tiene es que anticipaba premonitoriamente el final de Michael Alig y sus amigos: a los pocos meses de realizar la película y antes de su estreno los nombres de los Club Kids se hicieron mundialmente famosos por el asesinato del colombiano Ángel Meléndez, un camello que proveía de todo tipo de sustancias al grupo. Ángel llevaba plataformas, sombrero de marinero, gafas de aviador y unas enormes alas; fue una creación de Michael aunque nunca le gustó porque creyó que era un advenedizo que sólo quería unirse al club. Michael se había convertido en adicto a la heroína y Angel fue a reclamarle una deuda por drogas que alcanzaba ya varios miles de dólares. Michael Alig empezó a estrangularle, Ángel empezó a golpearle contra una pared, y entonces Robert "Freeze" Rich, compañero de piso de Michael, y otro miembro de los Club Kids, golpeó varias veces la cabeza de Ángel con un martillo.
Lo que hicieron con el cadáver y cómo se desembarazaron de él puede verse en un documental que se hicieron sobre estos hechos titulado Party Monster de 1998, y que volvieron a ser recreados en el 2003 en una película titulada también Party Monster, dirigida por Fenton Bailey y Randy Barbato. La película está protagonizada por Macaulay Culkin (el niño de "Sólo en casa") como Michael Alig. Aunque había dicho que no volvería a hacer cine salvo si le daban un buen personaje, Macaulay aceptó este arriesgado personaje en una peli con muy pocos medios en un papel que le viene como anillo al dedo. Y que sugiere maquiavélicas identificaciones. Seth Green está espléndido como James St. James. Y cuenta con la colaboración especial de Chloé Sevigny (esta chica tienes un post, se apunta a todo proyecto radikal que encuentra) y de Marilyn Manson que es Cristina, una travesti drogadicta, sólo apto para incondicionales. La película podía haber sido más arriesgada para contar lo que ocurría en los clubs de Nueva York en los primeros 90, pero se limita a ser un biopic sobre Michael Alig. A pesar de todo tiene cierto interés.Michael Alig está cumpliendo en prisión una condena de 20 años. En estos momentos está trabajando en su autobiografía titulada Alig-ula.
Macaulay Culkin en Party Monster



















































