Thursday, October 05, 2006

La censura: lorca somos todos

La censura es la herramienta de aquellos
que necesitan esconder la realidad
a sí mismos y a otros

Charles Bukowski


Los últimos acontecimientos ocurridos en el caso de Pepe Rubianes coloca de nuevo en primer plano el tema de la censura y la libertad de expresión. Un grupo de extrema derecha se manifestó delante del Auditorio de CCOO en la única representación en Madrid de la obra “Lorca eran todos” insultando, gritando, intentando impedir el acceso. Hace unos meses colocaban un artefacto casero ante el teatro donde Leo Bassi representaba su última obra. El viento que agita la cebada de Ken Loach está recibiendo presiones en Irlanda para que sea retirada de cartel. La prohibición de una ópera de Mozart en Berlín. Hasta se van a introducir cambios en la tradicional fiesta de moros y cristianos.
Los métodos han cambiado, desde los más sutiles y casi invisibles, a la vuelta de métodos ultraviolentos que nos hacen revivir tiempos pasados. Aunque en algunos casos, sólo en algunos casos, hasta se echa de menos la sal gorda de la censura franquista.


Gilda es un caso emblemático en la Historia de la censura franquista. En los años 40 grupos de falangistas se reunían delante de los cines donde se proyectaba para arrojar cubos de pintura al cartel y tinteros a la pantalla. El público de la época estaba acostumbrado a ver las películas con tantos cortes que se rumoreaba que Rita Hayworth seguía quitándose ropa después de la famosa escena del guante pero que las imágenes habían sido escamoteadas por la censura franquista.

La Junta de Censura primero tenía que dar el visto bueno al guión para autorizar su filmación. Realizada la película, se presentaba a la Junta otra vez y se hacían los cortes pertinentes para obtener el permiso de exhibición. Son famosas las dobles versiones, sin beso para el público patrio y con beso pa’l extranjero. Berlanga y Bardem tuvieron problemas muchas veces con los guiones, tuvieron que hacer auténticos malabares para saltarse las trabas de la censura, sin embargo Bienvenido Mr. Marshall les pareció un guión modélico y en Muerte de un ciclista les preocupó más la infidelidad conyugal que la lectura socio-política de la que sí fue consciente la crítica internacional que consideró a Juan Antonio Bardem representante de la españa intelectual que se oponía al franquismo. No obstante, Bardem sólo fue incluido en una lista negra después del paradigmático caso de Viridiana, de la que fue uno de los productores.


Viridiana es uno de los casos más significativos de censura cinematográfica en España. Supuso el regreso de Luis Buñuel después de muchos años de exilio tras la Guerra Civil. El guión fue el mayor gol que le han metido a la censura franquista. La única objeción que pusieron fue la escena del final, donde Viridiana llamaba a la puerta de su primo, en bata y con el pelo suelto, él abría y ella entraba cerrando la puerta detrás de sí, lo que sugería que iban a mantener relaciones sexuales. Buñuel entonces propuso un final diferente, más perverso que el primero, pero que fue aceptado sin reparos por los defensores del orden y la moral: Viridiana llama a la puerta y descubre a su primo jugando a las cartas con Ramona, la criada (a la censura esto le pareció inofensivo), el primo le invita a pasar y unirse a ellos; y la frase: “Siempre supe que mi prima Viridiana y yo terminaríamos jugando al tute” adquiere un doble sentido. Creo que el mismo Buñuel dijo que fue idea del censor el que estuviera presente Ramona para alejar tentaciones, pero lo que se sugería así era la posibilidad de un “menage a trois”. El escándalo llegó cuando se presentó en la clausura del Festival de Cannes y ganó la primera y única Palma de Oro para el cine español. El jurado y el público la recibió entusiasmado y el orgulloso director de Cinematografía recogió el premio. Al día siguiente el diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, calificó la película de blasfema y anticristiana (molestó mucho la magistral parodia del cuadro de La última cena convertido en una cena de mendigos). Las reacciones no se hicieron esperar, el censor funcionario fue destituido, el director de Cinematografía cesado y la película fue prohibida, incluso cualquier mención pública a ella. La administración franquista intentó sin lograrlo destruir los negativos y todas las copias del filme. Gracias a un negativo que se encontraba en París pudo ser conocida en todo el mundo menos en España, que no se pudo estrenar hasta 1977.

Otro ejemplo mítico fue Mogambo, donde la paranoia censora convirtió un adulterio en un incesto. Los señores censores decidieron que Clark Gable no podía tener una aventura con una mujer casada, así que cambiaron los diálogos en el doblaje y convirtieron al marido de Grace Kelly en su hermano. Para confusión del espectador, que no podía entender por qué dormían juntos los dos hermanos o por qué se mostraba celoso. No hace tanto que todavía circulaba una versión con ese doblaje que emitía TVE.

Existen muchísimos otros casos: El extraño viaje (que en su estreno duró cuatro días y desapareció), El crimen de Cuenca (ya en democracia). Y El último tango en París, las parejas iban en procesión a Biarritz y Perpignan a ver las maravillas que hacía Marlon Brando con un trozo de mantequilla y que marcó a toda una generación, para decepción de otros muchos que creían que iban a ver una película pornográfica. Pero en Italia aún fue peor y además de la prohibición Bertolucci tuvo problemas con la justicia italiana.

En Italia la situación era parecida (los tentáculos del Vaticano ejercían toda su influencia). Los cinéfilos siempre recordaremos a Totó viendo los besos robados por la censura que celosamente había ido guardando el proyeccionista Alfredo para él. Y no digo más, por si alguien aún no ha visto la tierna Cinema Paradiso. Un bello homenaje a la cinefilia que me sirve a la perfección para ilustrar este tema.


Cinema Paradiso

14 comments:

Vulcano Lover said...

Emocionante... emocionantísima esa escena para cualquier amante del cine. Aún se me corta la respiración cuando la veo (en el fondo, soy un sentimental)... La censura es demasiado absurda, y casi siempre la ejercen ignorantes, que son inconscientes de que el poder maléfico (si es que lo es) está en la imaginación, en la sutilidad, en las elipsis... y esas, por fortuna, son imposibles de censurar, de eliminar...
Gracias por tus palabras, amigo. ME ha encantado leerte, como siempre.

Vulcano Lover said...

Y qué bonita era la música de Enio Morricone, eh!!!

Caronte said...

Interesante tema...los que berreaban ante el teatro con el brazito levantado creo que son los mismos que siguen con las conspiranoias post-11M(es lo que tiene no saber perder), que debían ser los mismos o parecerse mucho a los que pusieron la "bomba" en el teatro de Leo Bassi(escribí algo de eso en mi blog, sobre la alergia a la cultura), lo de Ken Loach me parece especialmente sangrante, cuando Spielberg hizo Munich era "libertad de expresión" y tenía derecho a "estar con los suyos"(no veo tan clara esa crítica que dicen que hace al sionismo)y ahora Loach es un "terrorista", me encanta el caso de Viridiana(los censores del antiguo régimen no llegaban a más,animalitos) y otro que me resulta muy curioso es el de "Espartaco" del maestro Kubrick: si veis una versión "nueva", hay una escena en la que dos hombres se están bañando y hablan de si les gustan "las ostras o las almejas"(o algo así, no recuerdo exactamente los animales que nombran pero ya nos entendemos), pues las voces en esa escena son distintas del resto de la película porque en su momento no se incluyó para verla en españa. Un tema muy interesante. Una vez más.1 abrazo

Alfredo said...

Yo viví de adolescente los últimos tiempos de la censura franquista. Dos anécdotas:
1.- En los primeros años setenta corría la leyenda colegial de que en la película "Cuando ruge la Marabunta" habían cambiado algunas escenas y las terribles hormigas eran, en realidad ¡¡negras desnudas!!

2.- En 1975 -agonizante el Caudillo, o ya fiambre- mi instituto organizó un ciclo de cine sobre Truffaut. En la proyección de "Las dos inglesas y el amor" (Les deux anglaises et le continent), la mano censora guiada del director espiritual del centro tapaba el foco del proyector cada vez que alguien -las inglesas o el continente- se quitaba algo de ropa.

Me parece que te voy a leer siempre.

Anonymous said...

Es muy triste que en estos momentos y tras tantos avances parece que hemos conseguido, aquel que es más importante, el del respeto a la opinión del otro, el de la tolerancia se vea salvajemente asaltado por las hordas de la ignorancia y del pensamiento único, la carencia de él.
Maravilloso post que hace palidecer el que tengo preparado y postearé hoy.
Gracias Senses por recordarnos el valor de la libertad y digo libertad en toda la amplitud de la palabra.

Deux ex machina said...

ah que genial informacion me acabo de leer!!!
oye que buen post me gusto mucho, ademas de que soy un cinefilo y no he visto esas pelis...

que buena escena sin duda.

este robot hecho con una cmara de 8mm se va directo a la videoteca de la escuela...

saludos brother!

hermes said...

Me ha encantado tu reflexión sobre la censura, el caso de Mogambo fue patético, porque la modificación fué mucho peor que el original. Pero ya a sabiendas de lo que era y lo que no debería volver a ocurrir, hay dos cosas que me preocupan hoy en día, una es la autocensura, que me parece terrible, porque en ese caso ya se trata del sometimiento del escritor, cineasta, periodista o artista a los dictados del poder, a lo politicamente correcto, la otra es la manipulación del pensamiento de la ciudadania mediante cualquier canal de comunicación para que su opinión quede encarrilada hacía los dictados del poder.

Jorge Grajales said...

BASYTANTE INTERESANTE, ADEMAS DE CINEMA PARADISO... UF! UNA JOYA DE LA CINETECA MUNDIAL, YA TIENE BASTANTE RATO QUE LA VI Y ME IMPACTO.

ESPERO NO TE MOLESTE, USE TU FOTO DEL PROFILE PARA PONERLO EN MI BLOG, MEDIANTE EL CUAL SE LINKEA A TU BLOG, SALUDOS DESDE CHIAPAS.

Deux ex machina said...

brother gracias por tus visitas y tus comments, aprecio que te hayas tomado tiempo en leer los post pasados y andar un rato ahi en mi blog. gracias brother y nos leeremos seguido.

jorge!! tambien por acac haha saludos tambien brother ya recuperate

Capitán Harlock said...

.

Guau. Pedazo de post. Me encanta leerte porque aprendo mucho con toda la información que aportas.

Planteas un tema complicado. Por supuesto, me opongo a toda clase de censura, sin embargo tiendo a tratar de poner límites a todo lo que no me gusta. Es decir, que por una parte podríamos pensar que la censura es negativa, pero por otra se dan circunstancias en las que sería necesario un control de aquello que se hace o se expone libremente atentando contra la sensibilidad de otras personas.

Claro que ¿quién pone el límite?, ¿dónde está ese límite?, ¿que criterios hay que seguir para establecerlo?

Uf...

Un beso.

José L. Serrano said...

Interesantisimo post.

Viva la libertad artística.

un-angel said...

...bueno, q

un-angel said...

...cucarachas, se me ha "lanzao" el comentario solo sin haber dicho mas que "bueno Q", es el ansia que me puede, jaja... vaya, como siempre te digo, estupendo, repleto de información, y además es oportuno reflexionar sobre lo que dices al principio, como parece que la censura hoy es cosa del pasado y sin embargo todavía hay gente que intenta poner trabas al derecho de expresión artística de los demás sea por el motivo que sea... pero que le vamos a hacer, siempre habrá a quien no guste la opinión o el punto de vista de sus semejantes y que no solo se contente con manifestar su desacuerdo, sino que intente silenciar las voces que tan molestas le resultan... pues a esos, que les den candela como dice la canción...además ¿no se dan cuenta que basta que le censuren a uno algo para que se muera de ganas de verlo o escucharlo?...
Un abrazo, amigo...

Senses & Nonsenses said...

gracias a todos por vuestras reflexiones y vuestras aportaciones.

hay apellidos en este país que levantan heridas y pone de los nervios a los intolerantes: lorca, buñuel, bardem.
puede que sea una coincidencia, pero que la obra del conflicto reivindique al poeta no me parece casual.