
Robbie Williams - Feel
aterrizando...

Peter Maloney




Este último viaje de Patti Smith coincide con la publicación de la autobiográfica Éramos unos niños. Después de 20 años, por fin ha podido cumplir la promesa que hizo a Robert Mapplethorpe antes de morir: contar ella misma la historia del encuentro casual y crucial de dos "críos" a finales de los 60 que llegaron a convertirse en dos iconos de la cultura pop. Patti trabajaba en una librería de Nueva York cuando se conocen. Fue ella quien animó a Robert a tomar sus propias fotografías, y que abandonara sus collages, y ella -que quería ser escritora, pintora, ...artista global- transformó sus poemas en canciones, y gracias a la influencia de Mapplethorpe, "que hizo que confiara en mi potencial como artista", llegó hasta los escenarios del Rock.








Nuestro héroe podría parecerse al Shane de Raíces profundas, un vaquero solitario que surge de la nada para proteger a los granjeros acosados por los secuaces de Jack Palance, el pistolero más malo de la Historia del Cine. Hasta hace muy poco, que la opinión publica ha empezado a re-accionar, podía compararse con Kane, Gary Cooper en Solo ante el peligro, un alcalde a punto de retirarse que es abandonado por todos los ciudadanos cuando tiene que enfrentarse a una banda de malhechores que llega a la ciudad en busca de venganza. Pero últimamente veo a nuestro héroe más como al Ethan Edwards de Centauros del desierto, uno de los vaqueros más míticos del Western.





Roma ore 11 es un sorprendente film -y muy recomendable- de Giuseppe De Santis, uno de los padres del neorrealismo italiano, responsable de las imprescindibles Caza trágica o Arroz amargo. Me ha parecido la película ideal para celebrar este 8 de marzo. Aunque se basa en hechos reales, sin embargo, aquí se aleja del neorrealismo: no se rueda en escenarios naturales, utiliza decorados y un reparto bien conocido, como Lucía Bosé, Raf Vallone, Massimo Girotti... Pero tampoco tiene nada que ver con lo que vende el cartel de la película.
Entrevistaron a testigos presenciales y muchas de las víctimas, pero sobre todo es un melodrama social, el fatídico suceso es un pretexto para mostrarnos una serie de retratos femeninos de la Italia de posguerra: una madre con su marido en paro desde hace demasiado tiempo, una prostituta que quiere salir de la miseria que la rodea, una humilde criada, o una niña de familia bien enamorada de un artista pobre (pareja formada por Vallone-Bosé). Recuerdo especialmente una escena, creo que la imagen que ilustra el post, en la que ellas mismas descubren sus pocas posibilidades al escuchar el fluído traqueteo de una de las candidatas en la máquina de escribir. Esto, unido a que les comunican que no hay tiempo para entrevistar a todas, causará un tumulto que provocará el accidente.


Aunque tarde, y después de los estupendos homenajes que habéis dedicado muchos de vosotros a Jean Simmons, yo también quería recordarla en el blog. Si bien nunca fue una rutilante estrella de Hollywood, pertenece por derecho propio, junto a Deborah Kerr, Maureen O'Hara, Gene Tierney, Janet Leigh, incluso Jane Wymann, a un grupo de destacadas actrices que siempre jugaron en la Primera División. Tenía 80 años.
De sus inicios como actriz en Inglaterra destacan dos nombres: David Lean, que le dio su primera gran oportunidad en la adaptación del clásico de Dickens Great Expectations, y Laurence Olivier, que contó con ella para ser Ofelia en la versión cinematográfica de Hamlet, con la que consiguió su primera nominación al Oscar. En 1949, como una anécdota curiosa, interpretó en La isla perdida (The Blue Lagoon) el mismo personaje que hiciera famoso Brooke Shields en El lago azul 30 años después.
1950 es un año fundamental. Se casa con Stewart Granger. Rodaron cuatro películas juntos, de las que la más conocida probablemente sea La reina virgen. Además conoce al magnate Howard Hughes: la contrata para la RKO, y se instala definitivamente en Hollywood, se dice que fueron amantes. A él se debe Cara de ángel, de Otto Preminger donde trabaja por primera vez con Robert Mitchum. Hasta cuatro veces coincide con Victor Mature: en la popular La túnica sagrada tiene que elegir entre el esclavo cristiano y el soldado romano que interpretaba Richard Burton. Y Horizontes de grandeza con Gregory Peck, y con Spencer Tracy en La actriz, una de sus películas favoritas.


