Thursday, November 18, 2010

Berlanguiano

Luis García Berlanga
(12.jun.1921 – 13.nov.2010)

Berlanguiano, na.—
adj. Propio y característico de Luis García Berlanga.
Que tiene semejanza con el estilo de las obras del cineasta
.

José Luis Borau, miembro de la Real Academia de la Lengua, está intentando que berlanguiano tenga entrada propia en el diccionario de la RAE: «el adjetivo con que, desde la prensa, un libro, la calle... se califica a un personaje, una situación o un hecho que reconocemos propio y característico de nuestra peculiar forma de movernos y comportarnos en la vida. De un brochazo, queda reflejada la repulsa, el ridículo, una buena dosis de indulgencia, otro tanto de comprensión, algo de jarana con gotas de amargura y, muy escondido, casi imperceptible a primera vista, un cierto orgullo también».
Juanjo Puigcorbé, en el diario Las Provincias en el que escribió Berlanga, proponía: «Dícese de la situación coral aparentemente caótica o esperpéntica donde los caracteres muestran o ponen en evidencia su monstruosidad sin categoría moral pero de una forma vitalista».

Americanos.—
«¡Americanos, os recibimos con alegría!»


Bienvenido Mr. Marshall, 1953

Le encargaron una comedia de aire andaluz con canciones para promocionar a la joven folklórica Lolita Sevilla, pero Berlanga creó una fábula sobre un pueblo castellano que espera inútilmente —como quien espera a los Reyes Magos— la ayuda de los americanos, con el único fin de mitigar un poco su pobreza. No se llevó la Palma de Oro en Cannes porque a Edward G. Robinson le molestó la escena final de una banderita de EEUU arrastrada por la lluvia hasta una alcantarilla.

Rafael Azcona.—
El guionista de cabecera de Berlanga, y su mejor cómplice, en 10 ocasiones: desde Plácido a Moros y cristianos. Ganó seis Goyas por su labor, más otro honorífico. Son suyos algunos de los mejores guiones del cine español, de películas de Marco Ferreri, Cuerda, Trueba o José Luis García Sánchez.


B de Berlanga.— Una de las B del cine español, junto a Buñuel y Bardem. Historia de nuestro cine: 17 películas, Cannes, Venecia, Príncipe de Asturias, Nacional de Cinematografía; presidente de Filmoteca Española desde 1979 hasta el 82 que le cesó Pilar Miró; fundador de la Academia de Cine, de la que seguía siendo su presidente honorífico. Ganó el Goya por Todos a la cárcel. Y, no menos importante, fue el padre de nuestro amado Carlos Berlanga.


Caridad.—
(a petición de Justo y Cristina, sí, Berlanga trata con compasión a sus criaturas, los intenta comprender, pero no tiene ninguna caridad con ellos)

Plácido, 1961

“Siente un pobre a su mesa en Navidad”. Plácido surge a partir de esta campaña oficial del franquismo. Con la apariencia de una inofensiva "película navideña", Berlanga y Azcona disfrazan de relato costumbrista la crítica social: una tómbola caritativa patrocinada por una marca de ollas y una emisora de radio, con pobre, vedette, y hasta madre de la artista, y organizada por las damas de las mejores familias de una pequeña capital de provincias, que tranquilice sus conciencias pequeño-burguesas. El pobre Plácido sólo tendrá su conciencia tranquila cuando consiga pagar la primera letra de su carromato. Siempre creí que se trataba de una comedia, hasta que tuve la oportunidad de verla en pantalla grande y descubres el horror; comedia, pero que muy negra, la sonrisa se te va helando poco a poco, hasta que piensas, de qué coño me río...
Plácido es el hombre honrado que llega a hacer hasta lo imposible para pagar su letra, no se le vaya a amargar la cena de Nochebuena; Quintanilla es su espejo deformado, un arribista lameculos de esos monstruos disfrazados de bugueses caritativos que como él sólo quieren medrar —sin escrúpulos de ningún tipo— en el escalafón de la estructura social. Los unos nunca podrán escapar de su mísera existencia, los otros siempre se las arreglan para salir a flote. «¡Que se vea que tenemos pobre!».

Censura.—
Los jueves milagro, 1957

Pepe Isbert, o el milagro de San Dimas,
para hacer del balneario de Fuentecilla un lugar turistíco como Lourdes o Fátima.


Siempre tuvo que jugar a despistar a la censura. Entre el Opus Dei y el censor, un famoso teólogo jesuita de la época, la película fue masacrada: «hasta llegaron a contratar a un cura, un cura censor, el padre Garau, para que me ayudara. ¡Joder con la ayuda! El tío escribió 200 páginas sobre lo que debía hacer o dejar de hacer san Dimas». Su colaboración fue tan "inestimable" que el propio Berlanga sugirió que el censor apareciera como guionista en los créditos.

Concha Velasco.— La Trini de París-Tombuctú: «Berlanga está entre los tres cineastas más grandes, junto a Fellini y Billy Wilder. La Historia de España no se entendería sin la ironía, el humor y la crítica social del cine de Berlanga».

Erotómano.—
«Yo, cuando me siento demagogo, digo que erotismo es
cuando lo hacen los ricos y pornografía cuando lo hacen los pobres.
El erotismo es la pornografía vestida de Dior»
.


A pesar de que presumía de sátiro y libertino, ninguna de sus películas puede considerarse erótica en sí misma, ni tan siquiera Tamaño natural que aborda antes de nada la soledad. Pero se dio algún capricho: los Pechos de Concha Velasco, los de Ana Obregón, el Culo de Fedra Lorente... Las Piernas: largas, medias con costura si es posible, o con liguero y tacones de aguja. Fetichista confeso: la muñeca de Piccoli, los juguetitos de Gurruchaga, la colección de pelos de pubis femeninos del Marqués de Leguineche, o la suya propia, que coleccionaba todo tipo de artilugios eróticos, en particular parafernalia S/M.
«Me escondía debajo de la mesa camilla y me pasaba la tarde entre piernas, medias y zapatos».
Hay un Premio Berlanga a la mujer mejor calzada de España. En 1989 creó el concurso de literatura erótica, La Sonrisa Vertical, donde se dio a conocer Almudena Grandes con Las edades de Lulú.

«Pero hombre, ¿a su edad y haciéndose pajas?»

Tamaño Natural, 1974
Berlanga haciendo un Buñuel...


España.—
«España es todo lo que pueda contribuir a fastidiar a los extranjeros»

El cine popular de Berlanga es un retrato amargo, absurdo y tierno de la idiosincrasia de este país de pandereta, el gran referente para realizar una panorámica sobre la Historia reciente de España: desde la Guerra Civil en La vaquilla, el franquismo sociológico de El verdugo o Plácido, hasta la corrupción política de Todos a la cárcel. País de pícaros, desde Bienvenido Mister Marshall a La escopeta nacional: sátiras políticas sobre los americanos, las dos españas, la pena de muerte, las apariciones religiosas o las cacerías en tiempos de Franco. País de pelotazos, de ministros corruptos, tardofranquistas, socialistas, y, austrohúngaros...
La deconstrucción de nuestra tradición, nuestros ritos y costumbres, para construir el singular universo 'berlanguiano', poblado de curas y militares, maquis y guardias civiles, perversos sexuales y starlettes, marquesas y mayordomos, aristócratas histriónicos, ministros corruptos, ruines burgueses caritativos y gente humilde que no llega a fin de mes, ...ricos y pobres. pobres diablos que intentan ser felices, o sobrevivir, y poder pagar la letra, que para el caso...

Fuera de las dos Españas por Alaska.

«No somos como somos, sino
como nos cuenta Berlanga a golpe de genio»
José Luis Borau

La Vaquilla, 1985

Berlanga, el último austrohúngaro...

Guerra.—
«Pero, ¿te has creído que la guerra es una broma?, ¿es que no sabes que hay dos Españas?, la nuestra y la de ellos. ..anda, anda, coge eso, y quítate de mi vista. ...Si es que ni siquiera hay patriotismo, ni espíritu militar, ni nada. ¿Cómo vamos a hacer la guerra con tipos así?!»

Iglesia.—

«¡Lo que Yo he unido
en la Tierra
no lo separa ni Dios
en el Cielo!»



Imperio Austro-Húngaro.— la palabra talismán:
La utilizó en todas sus películas desde que reparó en ello. Marca de la casa. Alguna vez incluso estuvo convencido de que le daba suerte.


«Que venga el servicio, que estas cosas les gustan mucho...
que vengan todos que tengo que perdonarlos...»
Luis Escobar
Patrimonio Nacional, 1981

El Marqués de Leguineche.— El protagonista de la Trilogía de La escopeta nacional es un aristócrata arruinado —pero de rancio abolengo— que tiene que adaptarse al momento que le ha tocado vivir. Los Leguineche, que durante siglos manejaron el cotarro de la realidad político-social del país, han ido perdiendo poder y dinero: el Marqués tiene que abandonar la finca de las famosas monterías y trasladarse al centro de Madrid, divorciarse de su mujer y, al final, intentar evadir todo el capital posible para así salvar los muebles.
Luis Escobar.— aunque sea el auténtico Marqués de las Marismas del Guadalquivir, siempre será el Marqués de Leguineche. Toda una vida dedicada al teatro, y triunfa con este personaje autoparódico que le encasilló desde entonces. Tuvo tanto éxito que dio lugar a otras dos películas: Patrimonio Nacional y Nacional III. Berlanga le quiso homenajear en la figura del Marqués de La Vaquilla, personaje que interpretó Adolfo Marsillach.



Navidad.—

«En esta tierra ya no hay caridad, nunca la ha habido y nunca la habrá...»











Obras Maestras.—












Las dos películas en las que Berlanga demuestra su maestría en el oficio. Tremendos ejemplos de cómo el hombre contemporáneo se ve arrastrado a ceder continuamente en sus principios morales para sobrevivir. ...un diagnóstico preciso y agudo de la base social del franquismo. Y como toda obra maestra, con el paso del tiempo varía nuestra percepción de lo que hemos visto, descubres nuevos matices, son inagotables las lecturas...









El verdugo, 1963

La imagen emblema de Berlanga: dos grupos de personas que tienen que arrastrar a la víctima y el vedugo a la ejecución (en Buñuel es un OjO, el nuestro, atravesado por una navaja). El verdugo de Berlanga es tan víctima como el reo, de las leyes y valores de la época, de la falsa moral de una sociedad hipócrita que le margina por ser el ejecutor de una Ley que se ha (auto)impuesto a sí misma.

Pena de muerte.—
«Si existe la pena de muerte, alguien tiene que aplicarla», así defiende Amadeo su oficio de verdugo, y la humanidad del garrote, frente a la guillotina o la silla eléctrica. La pena capital es clave en la filmografía de Berlanga. Si no tenía la intención de hacer una sátira política (parece un milagro que pudiera rodarse), ¿es entonces un alegato contra la pena de muerte?, o más terrible, que estamos más que resignados después de tantos años de dictadura: José Luis y Carmen son dos apestados, él, empleado de una funeraria, ella, hija de verdugo. Se casan. Cuando su suegro se jubila tendrá que sucederle como verdugo si no quiere perder la casa.
El propio Berlanga se autocensuró El sueño de la maestra de ¡Bienvenido, Míster Marshall!, aunque se vengó con creces en El verdugo. Después de 50 años, se permitió el lujo de rodarlo —ha quedado como su último trabajo—. Un larguísimo plano secuencia con todos los tics berlanguianos. El verdugo se presentó en Venecia en un momento que Franco ordenó ejecutar al comunista Julián Grimau y a dos anarquistas. Mientras Europa celebraba el film, aquí se la consideró "la película más antipatriótica y antiespañola que se hubiera visto jamás".


Pepe Isbert.—
Destinado a ser un gran actor de carácter, Berlanga le convirtió en protagonista, sólo en sus manos un viejo bonachón y entrañable podía ser creíble como alcalde de Villar del Río en Bienvenido Mr.Marshall, Amadeo, el verdugo que está a punto de jubilarse, o San Dimas, la falsa aparición de Los jueves, milagro. Con Marco Ferreri, El cochecito, otra de sus interpretaciones memorables.

«Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación,
y esa explicación que os debo os la voy a pagar,
porque yo, como alcalde vuestro que soy...»
«Pepe Isbert era un verdadero monstruo como actor.
Tenía una forma única de estar, de hablar, de mirar, de moverse.
Nunca le tuve que explicar un personaje, lo que era una gran ventaja para mí porque nunca sé qué decir a los actores de sus personajes. Se aprendía el papel enseguida y se amoldaba muy bien a mis improvisaciones»
.



La escopeta nacional, 1978

plano-secuencia.— el sello personal de la casa: larguísmos planos secuencia, con un montón de gente hablando sin cesar y que no para de moverse, como si de un gran baile se tratara.
«El hecho de que casi todas mis películas sean corales es una costumbre, sin ninguna razón estilística o mensajística, creo que se trata de una limitación. Igual lo que hago es poner dos mil personas delante de la cámara para que no se me note que no sé dirigir. Quizá también que soy pirotécnico, valenciano y eso ayuda»


S, de Sento.—
Manuel Alexandre fue Sento, el que pintaba barcas y el cohete de Calabuch. 43 años después, aún tiene problemas con la “S” del cartel del “CaSino Libertario” que quieren montar en el taller del anarquista nudista Boronat en París-Tombuctú: se le sigue atascando «la S, porque es tan sinuosa». Trabajó con Berlanga ocho veces, desde Bienvenido... hasta su última película.

Saza, José Sazatornil.—
Encarnó como nadie a uno de los arquetipos berlanguianos más conocidos: Jaime Canivel en La escopeta nacional, un industrial catalán que financia la berlanguiana cacería del marqués de Leguineche —a la que acude acompañado con Mónica Randall, su "secretaria"—, con el objetivo de inundar Madrid con sus porteros automáticos; y repite rol en Todos a la cárcel, Artemio Bermejo, «de Sanitarios Bermejo para servirle», para ver al subsecretario del Secretario, de tal Ministerio o del otro...
Tiene también algo de Plácido, que hace siempre lo último que debiera, José Luis, el verdugo que se resigna «todo sea por el niño», o Quintanilla, «el hijo del dueño de la serrería», servil con el poder, del que tan sólo es una marioneta que no ve los hilos que le mueven.

«Ha echado la suficiente tinta de calamar alrededor de su figura como para que nadie, a la hora de definirlo, esté seguro de si se trata de un tipo holgazán o trabajador, casto o erotómano, despierto o despistado, activo o abúlico, esnob o amante de las fallas valencianas»
Manuel Vicent

Moros y cristianos, 1987

Valencia.—
Si en algo militó Berlanga en la vida fue de valenciano, son continuas las referencias en sus films a las fallas, la pirotecnia o el mar Mediterráneo. Peñíscola, fue Calabuch, y allí también se rodaron Viva los novios, Moros y cristianos o París-Tombuctú. Y, cuando se ponía fallero-fallero: toros, moros y cristianos, paellas y turrones, horchata y mascletá.

«¡Menos libertad y más paella, coño!»

Calabuch, 1956

Calabuch es su película más libertaria (a mí me recuerda mucho a Vive como quieras de Frank Capra). Calabuch es un pequeño pueblo perdido en algún lugar del Mediterráneo, allí llega Jorge Hamilton huyendo de no se sabé qué, a un lugar mítico, irreal, con personajes irreales sólo posibles en el imaginario de Berlanga: 'El Langosta' que recibe en una cárcel que no tiene llaves, la Guardia Civil permite el estraperlo, y el clero —por una vez— es liberal y humanista. De fábula. Con la paradoja que es un científico americano el que abandona los EEUU, adalid de la Libertad, y cae en España. Solamente en la utopía berlanguiana es posible que este sabio cambie la bomba nuclear por un espectacular cohete que competirá contra el pueblo vecino en un concurso pirotécnico. Berlanga, siempre irónico, propone soluciones imaginativas que nos hacen reflexionar...

La Vaquilla.—








Tengo miedo.
L.

París-Tombuctú, 1999

La última secuencia de Berlanga.




Pastillas contra el dolor ajeno

«Yo pensaba que lo más jodido de mi vida había sido la censura de Franco. ¡Pues No! Lo más jodido es la pérdida de la memoria»
Luis G. Berlanga, 2000

Berlanga por Berlanga. Blog Parcelas de cine.
http://www.elcultural.es/version_papel/CINE/26011/Berlanguiano

13 comments:

Raúl said...

Junto con tu entrada anterior "el sueño de la maestra", has realizado un completísimo repaso a la obra del que, junto a Buñuel, es sin duda nuestro mejor director de cine.
Descanse en paz.

Uno said...

Pues nada que venía a echar un vistazo y he echado la tarde aquí contigo. Muchas gracias por tantos buenos recuerdos. Enorme Berlanga.
Y tu qué grande.

Un abrazo

theodore said...

Fabuloso, senses, de todo lo mucho y muy bueno que llevo leido estos días sobre B., sin ningún ánimo de peloteo "Quintanillesco" te diré que esto es lo que más he disfrutado. Pero qué bueno eres, leches.

El sábado me puse Plácido como homenaje, y como todas las anteriores veces, pensaba justo lo que has comentado...de qué coño me río? Es humor negro, incómodo, hasta muy desagradable a ratos (y esto va como elogio). Sobre todo, porque con todos los años que han pasado, seguimos bastante envenenados con el poso que han dejado los Leguineches, los Quintanillas, los curas, y toda esa caterva que nos ha estrangulado durante años.

Y muy de acuerdo en Tamaño Natural (peli a reivindicar) como "Berlanga haciendo un Buñuel", me ha encantado eso.

Viva Berlanga.

Un abrazo.

Maribel said...

Como siempre tus homenajes son sublimes Senses, felicidades de corazón.
Besos violetas,
Maribel

ixilik said...

Recuerdo, de adolescente me aburrió la escopeta nacional, como no me habia aburrido en la vida. Pero como mi vida consiste en dar la vuerta a grandes errores.... La Vaquilla, me dejó claro, el tipo de humor que me gsta en una película. Y luego en un cineclub El Verdugo, mmmmm. Esta semana el ultimo placer en la 2 Placido. "Pa no mear gota"

Aventurer@ said...

SENSES me ha encantado la completísima recopilación sobre Berlanga que junto con Azcona, son de lo mejor en la historia del cine. En casa tengo varias de sus películas, las suelo visionar de tanto en tanto y siempre encuentro nuevos detalles, me parecen tan frescas y actuales, reales, sarcásticas...en definitiva, son un reflejo puro y duro sobre la vida. Buen trabajo. Un abrazo.

Justo said...

Qué precioso y detallado homenaje... se ve que lo has mamado, el cine y el mundo berlanguiano.

Lo mejor es lo que reflejas, es un director que no acaba en sus películas, abre ventanas a otras personas, mundos y referencias. Por ejemplo, hay actores como Aleixandre que es casi como si hubieran nacido en su universo. (Por cierto qué buena la última película de Manolito, Elsa y Fred, la vi el otro día en Versión española)-.

Compasión y caridad no son lo mismo, claro. La caridad conlleva una condescendencia, hay una jerarquía, ¿no? La compasión es horizontal, ponerse en la piel del otro sabiendo que nos puede suceder a nosotros..

Me gustó el artículo de Alaska..

(¡Te ha faltado El pisito, jaja.. y yo que lo tenía como una de mis pelis favoritas de él, mecachis.)

pe-jota said...

Esto es más que un homenaje, creo que no te has dejado nada en el tintero, todo un esfuerzo entorno a uno de nuestros más grandes directores cinematográficos, un hombre que supo poner risas en un mundo atrozmente gris, que dejó que nos viéramos reflejados sin piedad pero sin acritud y que logró poner muchas cosas de esta España en solfa.

senses and nonsenses said...

no sé qué decir...
me defiendo mejor de las críticas, que de los halagos.

Tamaño natural me parece la peli menos berlanguiana, a priori, porque la vi hace muchísimo...

he tenido que buscar la dif. entre compasión y caridad, que aparecen como sinónimos, así que está muy bien el matiz que hace Justo. ...es que había escuchado a Berlanga decir muchas veces que en absoluto creía en la caridad, que el único fin que tiene es el de acallar nuestras conciencias.

"nos vemos reflejados sin piedad, pero sin acritud", que dice Pe-jota, tb me gusta mucho para exlicar el cine de Berlanga

El Deme said...

España es berlanguiana total: esos planos secuencia de quince personajes hablando todos a la vez o en minigrupos gritando cada uno con su tema y haciendo gestos con las manos y criticando y quejándose siempre de algo que va fatal. ¡Antonia, Antonia! (llama la señora de la casa a la chacha en Plácido). La vida es austrohúngara o serbobosnia total porque no sabemos lo que es eso, si son términos complementarios o contradictorios pero que tampoco importa porque son circunstancias que nos definen en lo caótico: judeocristiano, celtíbero o hispanoamericano. ¡Antonia!. Si una madre cambia los pañales de un niño a la vez que limpia unas lentejas sobre una mesa de hule bajo una bombilla pelada, no lo dudes ¡es una película de Berlanga! (y un retrato de tu pasado que ya has olvidado)

M.Eugenia said...

Hacía tiempo que no viaja por aquí, no he tenido mucho tiempo y tus post hay que leerlos con un café y disfrutarlos tranquilamente.
Magistral este post, sobre Berlanga, que decir, queien no se ah encontrado una situacion entre amigos o familia que no se haya dicho " esto .. ni Berlanga". Su crítica, su hironía, y su nada es lo que parece. Uno de los grandes.
Saludos y vuelvo pronto.
Un besazo

pon said...

Era radiólogo. Se inventó unas radiografías especiales en las que nos vemos las tripas como los pescados en las pescaderías. Y luego las puso en forma de películas.

Anonymous said...

Muy buena entrada, enhorabuena. Solo un comentario: el personaje del marqués de La Vaquilla estaba escrito para Luis Escobar, pero el actor acababa de sufrir un infarto y no pudo hacerlo. Se lo dieron entonces a Adolfo Marsillach, que yo creo que imita un poco a Escobar y no acaba de estar del todo bien...
Gran blog!!
Saludos