Thursday, December 01, 2011

The Living End

«...ahora The Living End existe como un artefacto de una época muy importante y culturalmente significativa. El concepto de lo que era tener 25 años y vivir en este ambiente en que realmente sentías que la muerte estaba colgándote encima de la cabeza. Esos personajes tan jóvenes están toda la película pensando en su propia mortalidad»
Gregg Araki

El paso del tiempo ha ido convirtiendo a The Living End en una película de culto. La primera vez que oímos hablar de Gregg Araki fue con esta pequeña road movie queer que nos cuenta la historia de John y Luke (en homenaje a Jean-Luc Godard), un crítico de cine y un chapero, y portadores del VIH, con todo lo que eso implicaba en los primeros años 90. Dos maneras contrapuestas de enfrentarse a la enfermedad: uno con miedo, preguntándose "por qué a mí"; el otro viviendo al límite, porque no hay tiempo para buscar razones. Luke que siempre actúa violentamente contra los ataques homófobos acaba matando a un policía que les lleva a un viaje con un único destino posible. No es casual que se conozca "injustamente" como una versión gay de Thelma y Louise. Lejos de lo políticamente correcto y los circuitos comerciales (aún Hollywood no había rodado Philadelphia), llegó a subtitularse como An irresponsible film by Gregg Araki, quizá para guardarse las espaldas. No quiero destripar nada más por si alguien no la conoce y quiere verla.
Otras referencias: como Jack Kerouac y su On the Road, que se citan en el film. Y tiene también algo de Easy Rider, me parece a mí, pero la utopía hippie y la psicodelia se han transformado aquí en angustia y rabia, la música, post-punk industrial. El título del film está sacado de una canción de The Jesus and Mary Chain.


The Living End (G.Araki, 1992)




Día Mundial contra el Sida


K.D. Lang — So in love

9 comentarios:

pe-jota said...

Visiones no social ni políticamente correctas pero mucho más apegadas a la realidad.

calamarin said...

Afortunadamente las cosas por lo menos en el primer mundo han cambiado mucho. En los 90 ser positivo implicaba muerte (supuestamente). Ahora es una enfermedad crónica con la que se puede seguir viviendo. (que duros y tristes fueron los 90 en este tema)

Justo said...

No la he visto...

...paradójicamente, todo ese terrible estigma sirvió para que el movimiento gay se afianzara, y no al contrario. Pero qué dura fue esa travesía.

Steppenwolf said...

Me he quedado colgado de kd lang y se me ha olvidado todo lo demás.

ixilik said...

te cuelgo un lazo rojo en esta solapa

tecla said...

No estoy a la altura de lo que escribes Senses, pero como eres bueno en este oficio, te voy a seguir leyendo hasta ponerme al día.
Eres un reto para mi.
Y eso es estupendo.

JLO said...

mira vos, ni idea de esta peli... se anota para ver entonces aunq no se si es de culto por lo que representa o porq es buena a secas...



PD: se terminó Freddie?

salu2


Cuando el arte ataque

Uno said...

No he visto esta peli y espero poder hacerlo. He visto por desgracia en la vida real muchas otras historias al rededor del sida con tristísimos desenlaces.

Un abrazote.

senses and nonsenses said...

fue durísimo. perdimos a muchos conocidos, íntimos, y muy íntimos. decía calamarín que ahora es una enfermedad masómenos crónica, pero en los primeros 90 era sinónimo de muerte.

The living end refleja muy bien esos primeros tiempos de pánico (sí, MUY políticamente incorrecta).
ahora, me acuerdo tb de la muy interesante Los testigos, de André Téchiné, que transcurre en 1984 cuando el miedo sí que era atroz, y eso que aún estaba lo peor por llegar.

como bálsamo, KD Lang cantando Cole Porter. una maravilla.!