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Sunday, August 04, 2013

Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo...


Bienvenido Mister Marshall



«Lo siento mucho.
Me he equivocado.
No volverá a ocurrir»

(fin de la cita)

Política.— «Conflicto de intereses que se enmascara como discusión de principios»
Ambrose Bierce, Diccionario del Diablo




Bienvenido Mister Marshall (Luis G.Berlanga, 1953)

Tuesday, January 04, 2011

The End

«No es verdad. El viaje no acaba nunca.
Sólo los viajeros acaban. E incluso éstos pueden prolongarse en memoria, en recuerdo, en relatos. Cuando el viajero se sentó en la arena de la playa y dijo: 'no hay nada más que ver, sabía que no era así'. El fin de un viaje es sólo el inicio de otro.
Hay que ver lo que no se ha visto, ver otra vez lo que ya se vio, ver en primavera lo que se había visto en verano, ver de día lo que se vio de noche, con el sol lo que antes se vio bajo la lluvia, ver la siembra verdeante, el fruto maduro, la piedra que ha cambiado de lugar, la sombra que aquí no estaba. Hay que volver a los pasos ya dados, para repetirlos y para trazar caminos nuevos a su lado. Hay que comenzar de nuevo el viaje. Siempre. El viajero vuelve al camino».
José Saramago

J. D. Salinger, autor de El guardián entre el centeno

J. D. Salinger, José Saramago; los Académicos de la Real Academia Española: Miguel Delibes y Valentín García Yebra; Alan Stilltoe, La soledad del corredor de fondo; Erich Segal, Love Story; Tomás Eloy Martínez, Santa Evita; Claude Lefort, pensador francés; y el historiador Manuel Fernández Alvárez.

«El dolor me jode,
pero morirme me jode más»
Luis García Berlanga

http://unviajeimposible.blogspot/berlanguiano.
Manuel Alexandre: El otro abuelo. Blog de Teodoro y amigos.

Cómicos.—
Manuel Alexandre, Antonio Gamero, Antonio Ozores, Vicente Haro, padre del también actor Quique San Francisco; Josefa Cotillo, La Polaca; el actor y productor teatral Paco Marsó, Blanca Sendino, Jordi Estadella, Rafael de Penagos.


Dennis Hopper (1936 – 2010)

Mi psicópata favorito de la Historia del Cine, el que más miedo me ha dado: Frank Booth en Blue Velvet de David Lynch (aunque ese mismo año le nominaron por Hoosiers: más que ídolos). Debutó junto a su amigo James Dean en Rebelde sin causa y Gigante. Su gran éxito llega en 1969 con Easy Rider: Buscando mi Destino, que dirige e interpreta junto a sus buenos amigos Peter Fonda y Jack Nicholson, y empieza su caída al abismo al mismo tiempo. Después, The Trip (El viaje) y The Last Movie, rodadas casi milagrosamente entre trompetas de marihuana y LSD, trabajó con Bigas Luna en Renacer durante sus años más difíciles. Con Coppola se adentró en la selva de Apocalypse Now y como el padre de "el chico de la moto" en La Ley de la calle. Fue El amigo americano de Wim Wenders.


Jean Simmons y Tony Curtis en un descanso del rodaje de Spartacus con Kirk Douglas, con 95 años es de los pocos supervivientes del Hollywood Clásico

http://unviajeimposible.blogspot/jean-simmons.

Jean Simmons, Cara de ángel, Ellos y Ellas, y El Fuego y la Palabra; y, Tony Curtis, Con faldas y a lo loco, Trapecio.
Eric Rohmer, y Claude Chabrol, fundadores de la Nouvelle Vague:

Mi adiós a Eric Rohmer. Tiburones en Korador.
Tres películas maravillosas de Claude Chabrol. Tiburones en Korador.
Chabrol y Rohmer: Explorando la realidad. Bajo el Signo de Libra.


Arthur Penn, director de La jauría humana o Bonnie & Clyde, entre otras; Blake Edwards, El guateque, Días de vino y rosas, o Víctor o Victoria; Mario Monicelli, director de Rufufú, La Gran Guerra o El Marqués de Grillo; Irvin Kershner, El Imperio contraataca; Ronald Neame, La aventura del Poseidón; Alain Corneau, Tous les matins du monde; Satoshi Kon, director japonés de cine Manga.

Blake Edwards.—
El cineasta que se podía tararear. Teodoro y amigos.

Patricia Neal se volvía loca con la taladradora de Gary Cooper en El manantial.

Patricia Neal, ganó el Oscar por Hud; Jill Clayburgh, la madre en La Luna de Bertolucci, y Palma de Oro en Cannes por Una mujer descasada; la actriz de musicales Kathryn Grayson; la centenaria Gloria Stuart, la viejecita del Titanic, nominada por interpretar el personaje de Kate Winslet en su vejez; Zelda Rubinstein, famosa por Poltergesist, rodó con Bigas Luna Angustia; Rue McClanahan, Blanche en Las chicas de oro; Dorothy Provine; y Lisa Blount, la amiga de Debra Winger en Oficial y caballero.
Peter Graves, y Leslie Nielsen, el comandante y el médico de Aterriza como puedas; Kevin McCarthy, La invasión de los ladrones de cuerpos; John Forsythe, Blake Carrington en Dinastía (y la voz de Charlie); Eddie Fisher, famoso por el escándalo de su divorcio con Debbie Reynolds para casarse con Liz Taylor; y Harold Gould, uno de los timadores de El Golpe.

Corey Allen, se dio a conocer como rival de James Dean en Rebelde sin Causa. Emmy por Canción triste de Hill Street.

Johnny Sheffield, Boy, el hijo de Tarzán; y Cammie King, la hija de Escarlata O'Hara y Rhet Butler en Lo que el viento se llevó.

Lynn Redgrave, estupenda en Dioses y monstruos (y en una serie que me encantaba: Pasados de vueltas); y menos conocido, Corin Redgrave, Cuatro bodas y un funeral o Excalibur: los hijos y hermanos de sir Michael y Vanessa Redgrave (que en 2009 ya perdió a su hija Miranda Richardson).

Ingrid Pitt en The Vampire Lovers, 1970.

Roy Ward Baker, director británico que al final de su carrera se especializó en el cine de terror. En The Vampire Lovers dirigió a Ingrid Pitt, actriz polaca que huía del nazismo, la scream queen más famosa de la Hammer.

Dino De Laurentiis, productor de Fellini o David Lynch (y marido de Silvana Mangano); David Brown, el productor de Spielberg; Robert Boyle, director artístico preferido de Hitchcock: Con la muerte en los talones, Los Pájaros, entre muchas otras; Suso Cecchi D´Amico, la guionista más importante del neorrealismo;
y Sally Menke, la montadora habitual de Quentin Tarantino.

Garry Gross, polémico fotógrafo famoso por una serie de fotografías de Brooke Shields, desnuda con 10 años: The woman in the child, que hoy no pasaría la censura de lo políticamente correcto.
Los fotógrafos Dennis Stock y Jim Marshall.



First we take Manhattan —
Enrique Morente/ Lagartija Nick (con Estrella Morente)


Enrique Morente.—
Enrique Morente: se hace camino al andar. Blog de Tut.
Olga Guillot.—
Eterna Olga Guillot. Bajo el Signo de Libra.

Ana Kiro, Xabier Lete. Lhasa de Sela, La llorona.
Pascual Saura, miembro de M-Clan; Jean Ferrat, cantautor francés, compañero de Brel o Brassens; Fud Leclerc, cantante belga que participó en Eurovisión hasta en cuatro ocasiones.



Malcolm McLaren popularizó el "punk de postal, punk de escaparate" entre los jóvenes londinenses de finales de los 70 en una tienda de ropa que tenía junto a su compañera Vivian Westwood. En SEX trabajaban como dependientas Chrissie Hynde y Jordan (que Derek Jarman convirtió en la musa del punk). Manager de los New York Dolls, los Sex Pixtols y Adam and the Ants (antes de iniciar una extraña carrera musical).

De la escena punk: Stella Nova, y Doug Fieger, cantante de The Knack, My Sharona; Garry Shider, miembro de Parliament y Funkadelic, grupos pioneros del funk-rock más gamberro: Cosmic Slop.
Ronnie James Dio, cantante de Rainbow y Black Sabbath.

La actriz y cantante Lena Horne, y Abbey Lincoln, cantante de jazz: ambas, activistas de la causa afroamericana. Como Cy Grant, pionero entre los actores negros británicos. Ali Woodson, de The Temptations; George David Weiss, el compositor de What a Wonderful World para Louis Armstrong, y, Can´t help falling in love para Elvis Presley;
Solomon Burke, Everybody Needs Somebody To Love;
Jazz: Marion Brown, saxo, Herb Ellis, guitarra, y Bill Dixon, trompeta.
Bobby Hebb, Sunny: uno de los temas más versionados, Michael Jackson, James Brown, o Ella Fitzgerald con Tom Jones. Y Boney M.
Bobbie Farrell, el líder que nunca cantó en Boney M.


Stormy Weather (Andrew L.Stone, 1943)

Joaquín Soler Serrano, dirigió el programa de entrevistas A fondo: entrevistas históricas a Borges, Cortázar, o, a Salvador Dalí.
Luis Mariñas, Carlos Mendo, Odette Pinto.

Alexander McQueen, el "rebelde" diseñador británico.
Louise Bourgeois, artista y escultora francesa.


Louise Bourgeois: víctima y asesina
http://www.museodemujeres.com/matriz/biblioteca/026_sylvianavarrete.html

Jim Hutton, peluquero de Queen y compañero de Freddie Mercury. ΤΟ ΑΠΕΝΑΝΤΙ ΠΕΖΟΔΡΟΜΙΟ.
Harvey Pekar, guionista de cómic: American Splendor.
Miep Gies, la mujer que guardó "el diario de Ana Frank": sin su hazaña nunca hubiéramos conocido esta historia.
La bailarina Marina Semyonova, desde 1930 unida al Bolshoi.
El ciclista Laurent Fignon, el futbolista del Atlético de Madrid Juan Carlos Arteche, el piloto japonés Shoya Tomizawa con sólo 19 años.
Juan Antonio Samaranch, presidente del COI: responsable principal de traer a Barcelona los Juegos Olímpicos de 1992.
Angel Cristo. O Fred Morrison, el inventor del frisbee.
El pintor Kenneth Noland; y Nacho Criado, escultor español.



—José Antonio Labordeta—
Que ponga Libertad. Parada-raíces Sentido-piedras.

Marcelino Camacho



Boney M — We Kill The World

Pete Postlethwaite (2.ene.2011).—
Actor británico que procede del teatro shakesperiano, y alcanza la fama mundial en 1994 con En el nombre del padre, de Jim Sheridan. Fue nominado al Oscar como mejor actor de reparto.
Este último año ha aparecido en Origen
y The Town.

Thursday, November 18, 2010

Berlanguiano

Luis García Berlanga
(12.jun.1921 – 13.nov.2010)

Berlanguiano, na.—
adj. Propio y característico de Luis García Berlanga.
Que tiene semejanza con el estilo de las obras del cineasta
.

José Luis Borau, miembro de la Real Academia de la Lengua, está intentando que berlanguiano tenga entrada propia en el diccionario de la RAE: «el adjetivo con que, desde la prensa, un libro, la calle... se califica a un personaje, una situación o un hecho que reconocemos propio y característico de nuestra peculiar forma de movernos y comportarnos en la vida. De un brochazo, queda reflejada la repulsa, el ridículo, una buena dosis de indulgencia, otro tanto de comprensión, algo de jarana con gotas de amargura y, muy escondido, casi imperceptible a primera vista, un cierto orgullo también».
Juanjo Puigcorbé, en el diario Las Provincias en el que escribió Berlanga, proponía: «Dícese de la situación coral aparentemente caótica o esperpéntica donde los caracteres muestran o ponen en evidencia su monstruosidad sin categoría moral pero de una forma vitalista».

Americanos.—
«¡Americanos, os recibimos con alegría!»


Bienvenido Mr. Marshall, 1953

Le encargaron una comedia de aire andaluz con canciones para promocionar a la joven folklórica Lolita Sevilla, pero Berlanga creó una fábula sobre un pueblo castellano que espera inútilmente —como quien espera a los Reyes Magos— la ayuda de los americanos, con el único fin de mitigar un poco su pobreza. No se llevó la Palma de Oro en Cannes porque a Edward G. Robinson le molestó la escena final de una banderita de EEUU arrastrada por la lluvia hasta una alcantarilla.

Rafael Azcona.—
El guionista de cabecera de Berlanga, y su mejor cómplice, en 10 ocasiones: desde Plácido a Moros y cristianos. Ganó seis Goyas por su labor, más otro honorífico. Son suyos algunos de los mejores guiones del cine español, de películas de Marco Ferreri, Cuerda, Trueba o José Luis García Sánchez.


B de Berlanga.— Una de las B del cine español, junto a Buñuel y Bardem. Historia de nuestro cine: 17 películas, Cannes, Venecia, Príncipe de Asturias, Nacional de Cinematografía; presidente de Filmoteca Española desde 1979 hasta el 82 que le cesó Pilar Miró; fundador de la Academia de Cine, de la que seguía siendo su presidente honorífico. Ganó el Goya por Todos a la cárcel. Y, no menos importante, fue el padre de nuestro amado Carlos Berlanga.


Caridad.—
(a petición de Justo y Cristina, sí, Berlanga trata con compasión a sus criaturas, los intenta comprender, pero no tiene ninguna caridad con ellos)

Plácido, 1961

“Siente un pobre a su mesa en Navidad”. Plácido surge a partir de esta campaña oficial del franquismo. Con la apariencia de una inofensiva "película navideña", Berlanga y Azcona disfrazan de relato costumbrista la crítica social: una tómbola caritativa patrocinada por una marca de ollas y una emisora de radio, con pobre, vedette, y hasta madre de la artista, y organizada por las damas de las mejores familias de una pequeña capital de provincias, que tranquilice sus conciencias pequeño-burguesas. El pobre Plácido sólo tendrá su conciencia tranquila cuando consiga pagar la primera letra de su carromato. Siempre creí que se trataba de una comedia, hasta que tuve la oportunidad de verla en pantalla grande y descubres el horror; comedia, pero que muy negra, la sonrisa se te va helando poco a poco, hasta que piensas, de qué coño me río...
Plácido es el hombre honrado que llega a hacer hasta lo imposible para pagar su letra, no se le vaya a amargar la cena de Nochebuena; Quintanilla es su espejo deformado, un arribista lameculos de esos monstruos disfrazados de bugueses caritativos que como él sólo quieren medrar —sin escrúpulos de ningún tipo— en el escalafón de la estructura social. Los unos nunca podrán escapar de su mísera existencia, los otros siempre se las arreglan para salir a flote. «¡Que se vea que tenemos pobre!».

Censura.—
Los jueves milagro, 1957

Pepe Isbert, o el milagro de San Dimas,
para hacer del balneario de Fuentecilla un lugar turistíco como Lourdes o Fátima.


Siempre tuvo que jugar a despistar a la censura. Entre el Opus Dei y el censor, un famoso teólogo jesuita de la época, la película fue masacrada: «hasta llegaron a contratar a un cura, un cura censor, el padre Garau, para que me ayudara. ¡Joder con la ayuda! El tío escribió 200 páginas sobre lo que debía hacer o dejar de hacer san Dimas». Su colaboración fue tan "inestimable" que el propio Berlanga sugirió que el censor apareciera como guionista en los créditos.

Concha Velasco.— La Trini de París-Tombuctú: «Berlanga está entre los tres cineastas más grandes, junto a Fellini y Billy Wilder. La Historia de España no se entendería sin la ironía, el humor y la crítica social del cine de Berlanga».

Erotómano.—
«Yo, cuando me siento demagogo, digo que erotismo es
cuando lo hacen los ricos y pornografía cuando lo hacen los pobres.
El erotismo es la pornografía vestida de Dior»
.


A pesar de que presumía de sátiro y libertino, ninguna de sus películas puede considerarse erótica en sí misma, ni tan siquiera Tamaño natural que aborda antes de nada la soledad. Pero se dio algún capricho: los Pechos de Concha Velasco, los de Ana Obregón, el Culo de Fedra Lorente... Las Piernas: largas, medias con costura si es posible, o con liguero y tacones de aguja. Fetichista confeso: la muñeca de Piccoli, los juguetitos de Gurruchaga, la colección de pelos de pubis femeninos del Marqués de Leguineche, o la suya propia, que coleccionaba todo tipo de artilugios eróticos, en particular parafernalia S/M.
«Me escondía debajo de la mesa camilla y me pasaba la tarde entre piernas, medias y zapatos».
Hay un Premio Berlanga a la mujer mejor calzada de España. En 1989 creó el concurso de literatura erótica, La Sonrisa Vertical, donde se dio a conocer Almudena Grandes con Las edades de Lulú.

«Pero hombre, ¿a su edad y haciéndose pajas?»

Tamaño Natural, 1974
Berlanga haciendo un Buñuel...


España.—
«España es todo lo que pueda contribuir a fastidiar a los extranjeros»

El cine popular de Berlanga es un retrato amargo, absurdo y tierno de la idiosincrasia de este país de pandereta, el gran referente para realizar una panorámica sobre la Historia reciente de España: desde la Guerra Civil en La vaquilla, el franquismo sociológico de El verdugo o Plácido, hasta la corrupción política de Todos a la cárcel. País de pícaros, desde Bienvenido Mister Marshall a La escopeta nacional: sátiras políticas sobre los americanos, las dos españas, la pena de muerte, las apariciones religiosas o las cacerías en tiempos de Franco. País de pelotazos, de ministros corruptos, tardofranquistas, socialistas, y, austrohúngaros...
La deconstrucción de nuestra tradición, nuestros ritos y costumbres, para construir el singular universo 'berlanguiano', poblado de curas y militares, maquis y guardias civiles, perversos sexuales y starlettes, marquesas y mayordomos, aristócratas histriónicos, ministros corruptos, ruines burgueses caritativos y gente humilde que no llega a fin de mes, ...ricos y pobres. pobres diablos que intentan ser felices, o sobrevivir, y poder pagar la letra, que para el caso...

Fuera de las dos Españas por Alaska.

«No somos como somos, sino
como nos cuenta Berlanga a golpe de genio»
José Luis Borau

La Vaquilla, 1985

Berlanga, el último austrohúngaro...

Guerra.—
«Pero, ¿te has creído que la guerra es una broma?, ¿es que no sabes que hay dos Españas?, la nuestra y la de ellos. ..anda, anda, coge eso, y quítate de mi vista. ...Si es que ni siquiera hay patriotismo, ni espíritu militar, ni nada. ¿Cómo vamos a hacer la guerra con tipos así?!»

Iglesia.—

«¡Lo que Yo he unido
en la Tierra
no lo separa ni Dios
en el Cielo!»



Imperio Austro-Húngaro.— la palabra talismán:
La utilizó en todas sus películas desde que reparó en ello. Marca de la casa. Alguna vez incluso estuvo convencido de que le daba suerte.


«Que venga el servicio, que estas cosas les gustan mucho...
que vengan todos que tengo que perdonarlos...»
Luis Escobar
Patrimonio Nacional, 1981

El Marqués de Leguineche.— El protagonista de la Trilogía de La escopeta nacional es un aristócrata arruinado —pero de rancio abolengo— que tiene que adaptarse al momento que le ha tocado vivir. Los Leguineche, que durante siglos manejaron el cotarro de la realidad político-social del país, han ido perdiendo poder y dinero: el Marqués tiene que abandonar la finca de las famosas monterías y trasladarse al centro de Madrid, divorciarse de su mujer y, al final, intentar evadir todo el capital posible para así salvar los muebles.
Luis Escobar.— aunque sea el auténtico Marqués de las Marismas del Guadalquivir, siempre será el Marqués de Leguineche. Toda una vida dedicada al teatro, y triunfa con este personaje autoparódico que le encasilló desde entonces. Tuvo tanto éxito que dio lugar a otras dos películas: Patrimonio Nacional y Nacional III. Berlanga le quiso homenajear en la figura del Marqués de La Vaquilla, personaje que interpretó Adolfo Marsillach.



Navidad.—

«En esta tierra ya no hay caridad, nunca la ha habido y nunca la habrá...»











Obras Maestras.—












Las dos películas en las que Berlanga demuestra su maestría en el oficio. Tremendos ejemplos de cómo el hombre contemporáneo se ve arrastrado a ceder continuamente en sus principios morales para sobrevivir. ...un diagnóstico preciso y agudo de la base social del franquismo. Y como toda obra maestra, con el paso del tiempo varía nuestra percepción de lo que hemos visto, descubres nuevos matices, son inagotables las lecturas...









El verdugo, 1963

La imagen emblema de Berlanga: dos grupos de personas que tienen que arrastrar a la víctima y el vedugo a la ejecución (en Buñuel es un OjO, el nuestro, atravesado por una navaja). El verdugo de Berlanga es tan víctima como el reo, de las leyes y valores de la época, de la falsa moral de una sociedad hipócrita que le margina por ser el ejecutor de una Ley que se ha (auto)impuesto a sí misma.

Pena de muerte.—
«Si existe la pena de muerte, alguien tiene que aplicarla», así defiende Amadeo su oficio de verdugo, y la humanidad del garrote, frente a la guillotina o la silla eléctrica. La pena capital es clave en la filmografía de Berlanga. Si no tenía la intención de hacer una sátira política (parece un milagro que pudiera rodarse), ¿es entonces un alegato contra la pena de muerte?, o más terrible, que estamos más que resignados después de tantos años de dictadura: José Luis y Carmen son dos apestados, él, empleado de una funeraria, ella, hija de verdugo. Se casan. Cuando su suegro se jubila tendrá que sucederle como verdugo si no quiere perder la casa.
El propio Berlanga se autocensuró El sueño de la maestra de ¡Bienvenido, Míster Marshall!, aunque se vengó con creces en El verdugo. Después de 50 años, se permitió el lujo de rodarlo —ha quedado como su último trabajo—. Un larguísimo plano secuencia con todos los tics berlanguianos. El verdugo se presentó en Venecia en un momento que Franco ordenó ejecutar al comunista Julián Grimau y a dos anarquistas. Mientras Europa celebraba el film, aquí se la consideró "la película más antipatriótica y antiespañola que se hubiera visto jamás".


Pepe Isbert.—
Destinado a ser un gran actor de carácter, Berlanga le convirtió en protagonista, sólo en sus manos un viejo bonachón y entrañable podía ser creíble como alcalde de Villar del Río en Bienvenido Mr.Marshall, Amadeo, el verdugo que está a punto de jubilarse, o San Dimas, la falsa aparición de Los jueves, milagro. Con Marco Ferreri, El cochecito, otra de sus interpretaciones memorables.

«Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación,
y esa explicación que os debo os la voy a pagar,
porque yo, como alcalde vuestro que soy...»
«Pepe Isbert era un verdadero monstruo como actor.
Tenía una forma única de estar, de hablar, de mirar, de moverse.
Nunca le tuve que explicar un personaje, lo que era una gran ventaja para mí porque nunca sé qué decir a los actores de sus personajes. Se aprendía el papel enseguida y se amoldaba muy bien a mis improvisaciones»
.



La escopeta nacional, 1978

plano-secuencia.— el sello personal de la casa: larguísmos planos secuencia, con un montón de gente hablando sin cesar y que no para de moverse, como si de un gran baile se tratara.
«El hecho de que casi todas mis películas sean corales es una costumbre, sin ninguna razón estilística o mensajística, creo que se trata de una limitación. Igual lo que hago es poner dos mil personas delante de la cámara para que no se me note que no sé dirigir. Quizá también que soy pirotécnico, valenciano y eso ayuda»


S, de Sento.—
Manuel Alexandre fue Sento, el que pintaba barcas y el cohete de Calabuch. 43 años después, aún tiene problemas con la “S” del cartel del “CaSino Libertario” que quieren montar en el taller del anarquista nudista Boronat en París-Tombuctú: se le sigue atascando «la S, porque es tan sinuosa». Trabajó con Berlanga ocho veces, desde Bienvenido... hasta su última película.

Saza, José Sazatornil.—
Encarnó como nadie a uno de los arquetipos berlanguianos más conocidos: Jaime Canivel en La escopeta nacional, un industrial catalán que financia la berlanguiana cacería del marqués de Leguineche —a la que acude acompañado con Mónica Randall, su "secretaria"—, con el objetivo de inundar Madrid con sus porteros automáticos; y repite rol en Todos a la cárcel, Artemio Bermejo, «de Sanitarios Bermejo para servirle», para ver al subsecretario del Secretario, de tal Ministerio o del otro...
Tiene también algo de Plácido, que hace siempre lo último que debiera, José Luis, el verdugo que se resigna «todo sea por el niño», o Quintanilla, «el hijo del dueño de la serrería», servil con el poder, del que tan sólo es una marioneta que no ve los hilos que le mueven.

«Ha echado la suficiente tinta de calamar alrededor de su figura como para que nadie, a la hora de definirlo, esté seguro de si se trata de un tipo holgazán o trabajador, casto o erotómano, despierto o despistado, activo o abúlico, esnob o amante de las fallas valencianas»
Manuel Vicent

Moros y cristianos, 1987

Valencia.—
Si en algo militó Berlanga en la vida fue de valenciano, son continuas las referencias en sus films a las fallas, la pirotecnia o el mar Mediterráneo. Peñíscola, fue Calabuch, y allí también se rodaron Viva los novios, Moros y cristianos o París-Tombuctú. Y, cuando se ponía fallero-fallero: toros, moros y cristianos, paellas y turrones, horchata y mascletá.

«¡Menos libertad y más paella, coño!»

Calabuch, 1956

Calabuch es su película más libertaria (a mí me recuerda mucho a Vive como quieras de Frank Capra). Calabuch es un pequeño pueblo perdido en algún lugar del Mediterráneo, allí llega Jorge Hamilton huyendo de no se sabé qué, a un lugar mítico, irreal, con personajes irreales sólo posibles en el imaginario de Berlanga: 'El Langosta' que recibe en una cárcel que no tiene llaves, la Guardia Civil permite el estraperlo, y el clero —por una vez— es liberal y humanista. De fábula. Con la paradoja que es un científico americano el que abandona los EEUU, adalid de la Libertad, y cae en España. Solamente en la utopía berlanguiana es posible que este sabio cambie la bomba nuclear por un espectacular cohete que competirá contra el pueblo vecino en un concurso pirotécnico. Berlanga, siempre irónico, propone soluciones imaginativas que nos hacen reflexionar...

La Vaquilla.—








Tengo miedo.
L.

París-Tombuctú, 1999

La última secuencia de Berlanga.




Pastillas contra el dolor ajeno

«Yo pensaba que lo más jodido de mi vida había sido la censura de Franco. ¡Pues No! Lo más jodido es la pérdida de la memoria»
Luis G. Berlanga, 2000

Berlanga por Berlanga. Blog Parcelas de cine.
http://www.elcultural.es/version_papel/CINE/26011/Berlanguiano