
Sex Pistols — God Shhhave the Queen

El visionario Malcom Mclaren, que ya había sido manager de los New York Dolls, quería formar una banda similar. Fascinado por su imagen, McLaren introdujo a Johnny Rotten en los Sex Pistols, y éste introdujo a su amigo Sid Vicious cuando la banda decidió echar a su bajista Glen Matlock (...porque -según dijeron- se lavaba mucho los pies y le gustaban los Beatles). Además de ser su promotor, se encargó de experimentar el look antimoda que había visto en grupos del otro lado del Atlántico como los Voidoids. A Vivienne se la considera la creadora del uniforme punk, ella introdujo la tela típica escocesa así como las cadenas, imperdibles, hojas de afeitar y otra parafernalia sadomasoquista. Sid Vicious solía llevar camisetas con dibujos de Tom de Finlandia creadas por ellos.
En junio de 1977, su segundo single God Save the Queen supone un gran escándalo en una Inglaterra que celebraba el jubileo de la reina Isabel. La sociedad inglesa se divide en dos: al mismo tiempo, mientras una mitad lo censura, la otra mitad lo aupa al número 1 de las listas. Y el No Future se convierte en el grito de toda una generación desencantada y nihilista. En octubre sale a la calle Never mind the bollocks, here's the Sex Pistols, un disco manifiesto contra todas las sagradas instituciones del stablishment británico: Anarchy in the UK contra el gobierno, God Save the Queen contra la monarquía y la religión, E.M.I. contra la industria de la música, Bodies contra la familia. Tres meses después de que este histórico disco saliera a la venta, los Sex Pistols se separaban.
La aparición del Queer Punk fue la salvación para los que se sentían punks y gays al mismo tiempo. Por un lado, no se sentían cómodos en la escena gay, a la que consideraban burguesa, consumista y conservadora de los valores y modelos heteros, estaban lejos de los que reclamaban el derecho al matrimonio y sobre todo radicalmente en contra del ingreso en las Fuerzas Armadas, que otros sectores reivindicaban. Por otro lado, la escena punk, tras la explosión inicial, fue dominada por el hardcore que era machista y homofóbico. Tampoco se sentían cómodos, así que, casi sin proponérselo, inventaron un espacio cuyo objetivo era crear una contracultura que criticara tanto el conformismo gay burgués como el de la escena hardcore machista y conservadora. Esos punks y gays llamaron al movimiento queerpunk u homocore, y lo definieron como una expresión creativa, fundamentalmente de música punk y fanzines, que cuestionaba las concepciones convencionales de género y sexualidad. La banda más representativa dentro de esta corriente se considera a Pansy Division.
En otro sentido, el punk se había convertido en poco tiempo en una cuestión de hacer dinero. Los jóvenes londinenses iban a las tiendas de Chelsea o King's Road en masa a uniformarse con toda la imaginería punk diseñada por McLaren, Westwood u otros que descubrieron el negocio. Pero los auténticos punks o los grupos que empezaban como The Clash no tenían las 60 libras que costaba el atuendo punk. The Clash pintaban sus propias camisetas al estilo Jackson Pollock y cosían fotografías en los bolsillos. Ahora puedes comprarte la camiseta del disco London Calling (con el que cerraré mi paseo por el punk) en Zara o tiendas similares. Pero, a pesar de este decepcionante panorama, el espíritu punk se mantendrá vivo dispuesto a resurgir mientras necesitemos las utopías para sobrevivir.
En 1977 se publica el que se ha considerado uno de los discos fundacionales del punk,