Al empezar esta aventura pensé que jamás haría un post sobre
Madonna. Tenía la sensación de que ya era protagonista habitual de muchos blogs gays, en el mejor de los casos, cuando no eran la Britney, Paris, o
quiéncoñoesea linsaylojan... Pero si, hoy mismo hace un año, recordaba
la desaparición de Elvis Presley, con más motivo me apetece este homenaje por su 50 cumpleaños, por todas las alegrías que nos ha dado. No puedo obviar a Madonna -y eso que me resistía al principio-, si pretendo hacer un recorrido pop y muy personal de algunas de
mis cosas en este
viaje imposible.
Ni era muy guapa, ni cantaba bien, ni falta que le hizo, aunque bailaba muy bien era bajita y un poco gordita, pero un día se propuso ser
la reina del pop al más puro estilo
sueño americano, y lo consiguió. Hoy su cuerpo es su templo, está mejor que hace 25 años, y sus cualidades como cantante son mucho menos cuestionadas ahora que durante sus inicios.
Deseaba que Hollywood también se rindiera a sus pies, y vaya que lo intentó, pero nunca la aceptaron como una de los suyos: se presentó a la gala de los Oscars del brazo de Michael Jackson(!), desde la platea sobreactuada hasta las cejas, empieza muy nerviosa en el escenario, fijaros como le tiemblan las manos al principio de la canción, hasta ganarse a la audiencia en los espectaculares dos últimos minutos en una de sus mejores actuaciones. Se jugaba mucho: no pudo ser
Frida, pero consiguió ser
Evita.